Dios te habla
"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará."

Salmo 1:1-3
 
¿Por qué celebramos la Navidad? Enviar esta meditación

Lucas 2:15-20
“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.”


A través de toda la Biblia vemos que a Dios le agrada la conmemoración. Le gusta señalar eventos significativos con un monumento (Génesis 28:18,19; Exodo 17:15; Josué 4:7). Le place celebrar con fiestas los momentos en que su poder ha traído resonantes victorias a su pueblo (Exodo 12:14; 1 Corintios 11:23-26; Apocalipsis 5:10-14). La fiesta de la Pascua se estableció en el antiguo Israel para celebrar la gracia de Dios dada a los hebreos (Exodo capítulo 12). Si seguimos escudriñando las Escrituras, encontramos en muchos otros pasajes bíblicos historias de conmemoración y celebración.

Hace dos mil años los pastores que cuidaban de sus rebaños en las colinas de Belén encontraron un poderoso motivo para celebrar. Después de disfrutar plenamente el maravilloso privilegio de ver al niño Jesús acostado en aquel pesebre, al lado de María y de José, dice el pasaje de hoy: “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.” Hoy, Día de Navidad, nosotros tenemos la oportunidad de celebrar el más glorioso acto del amor de Dios al enviar a su Hijo al mundo como sacrificio por el pago de nuestros pecados.

¿Por qué es importante celebrar estos acontecimientos? Porque Dios quiere que recordemos quien es él y lo que él ha hecho por nosotros. Él también desea que sepamos que lo que él hizo en el pasado puede volver a hacerlo en el presente y en el futuro, porque él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, dice Hebreos 13:8. Nosotros tenemos ahora un conocimiento mucho más profundo del significado de lo que los pastores vieron en aquel momento. Por ello debemos celebrar ese grandioso acontecimiento y darle todo honor, honra y alabanza al único que la merece: Nuestro Señor Jesucristo.

En los días previos al Día de Navidad, estamos por regla general más ocupados que en cualquier otra época del año. Entre las compras, los arreglos de la casa, los proyectos que hay que terminar en el trabajo, la preparación para las vacaciones, los planes para recibir familiares o amistades, etc. se nos pasa el tiempo y nos olvidamos de la verdadera razón de esta celebración. Los familiares y los amigos son importantes y es bueno pasar tiempo con ellos durante esta época. También es bueno dar regalos o tener fiestas. Pero asegúrate de que al celebrar estás bien consciente de la razón de la celebración: El nacimiento de la persona más maravillosa que el mundo haya conocido jamás, aquel que dividió la historia de la humanidad en dos partes, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino a traer salvación a un mundo perdido.

La iglesia de Cristo debe ponerse de pie y en alta voz celebrar con gozo y alegría el nacimiento de nuestro Salvador, porque ese nacimiento fue el comienzo del plan de Dios que culminó en la muerte de Jesús en la cruz y su posterior resurrección, venciendo la muerte y preparando el camino de la salvación para “todo aquel que en él cree”, declara Juan 3:16.

Este año, si alguien te saluda diciendo “¡Felices fiestas!”, contéstale “¡Feliz Navidad! ¡Qué Dios te bendiga!” Si te dicen “Happy Holidays!”, diles “Merry Christmas! God bless you!” Y si es posible, aprovecha la oportunidad para hablarles de Jesucristo y hacerles saber que con su nacimiento hace dos mil años se inició el plan de salvación de Dios para esta humanidad. Que Jesús nació con el propósito de dar su vida para que este mundo fuese salvo de la condenación eterna.

ORACION:
Padre santo, gracias por el maravilloso plan que concebiste en tu corazón para librarnos de la condenación y darnos vida eterna. Por favor, ayúdame a celebrar esta Navidad de manera que honre y glorifique tu nombre. Por Cristo Jesús, Amén.