Septiembre 2018
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1 Reyes 17:8-16
“Vino luego a Elías palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.”


Había en aquellos tiempos una sequía muy grande que había traído consigo hambre y desolación a aquella región. Este pasaje nos muestra a una pobre viuda con un hijo pequeño en una situación sumamente difícil, al punto que apenas tenían para comer. Dios conocía perfectamente la precaria situación de aquella mujer, sin embargo envió al profeta Elías adonde ella estaba con el fin de que ella lo sustentara. ¿Cómo es posible que el Señor actuara de esta manera sabiendo que aquella mujer no tenía suficiente para alimentarse ella y su hijo, mucho menos para darle comida a una persona más? Dios tenía algo planeado y de alguna manera él había preparado el corazón de la viuda para que ella reaccionara de acuerdo a sus planes.

Quizás hoy tú te encuentres en medio de una situación en la que no ves solución inmediata. No existen las condiciones. Ni siquiera de lejos puedes verlas. No parece que haya la más mínima esperanza. Pero hay buenas noticias: Existe un Dios Todopoderoso para el cual no hay nada que sea difícil, y que bien pudiera haber preparado ya esas condiciones que tú no ves. Cuando Elías llegó a Sarepta de Sidón se dirigió a la viuda y le pidió primero un vaso de agua y después un pedazo de pan. La mujer le contestó: “Solamente tengo un puñado de harina y un poco de aceite; y ahora recogía dos leños, para entrar y preparar un pedazo de pan para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.” ¡El último recurso! Y después ni siquiera una esperanza. Tirarse a morir. Eso era todo lo que quedaba por hacer a aquella pobre mujer. ¡Qué triste situación! Nadie a quien acudir aunque fuera por un bocado de comida. Pero ya el Señor estaba trabajando en su favor. Y cuando para el ser humano no hay posibilidad, cuando reconocemos nuestra incapacidad de resolver un problema, el poder de Dios comienza a manifestarse y "se perfecciona en la debilidad", dice 2 Corintios 12:9.

Cuando Elías percibió temor en aquella mujer, le dio aliento con lo único que podría traer esperanza en medio de tan difícil situación, la poderosa palabra de Dios: “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.” Y cuando la viuda confió, e hizo como le dijo el siervo de Dios esta palabra se hizo realidad y nunca faltó el alimento en aquella casa.

Nunca pienses que todo está perdido, pues "nada hay imposible para Dios", declara Lucas 1:37. Él está siempre en control aunque las circunstancias indiquen lo contrario. Busca su voluntad y obedécela aunque te parezca lo más ilógico del mundo. Lee la Biblia diariamente, medita en ella, dedica tiempo para orar. De alguna manera el Espíritu Santo te dirá lo que debes hacer. Confía plenamente y hazlo. Verás el poder de Dios manifestarse en tu vida.

ORACION:
Padre santo, ayúdame a confiar en tu palabra y a depositar mi vida en tus manos, aun en la más difícil de las situaciones. Por favor aumenta mi fe y ayúdame a obedecerte para que tú soluciones mis problemas. En el nombre de Jesús, Amén.