Septiembre 2018
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¿Sabes tú que Dios quiere hablarte? Enviar esta meditación

Salmo 81:8-16
“Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres, no habrá en ti dios ajeno, ni te inclinarás a dios extraño. Yo soy el Señor tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen al Señor se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría.”


Desde el principio de la Creación, Dios ha anhelado hablarle a sus hijos. En el jardín del Edén él mantenía una comunicación diaria con Adán y Eva, hasta que la desobediencia y el pecado la interrumpieron. Pasaron muchos años, y en el pasaje de hoy Dios exhorta al pueblo de Israel a escucharle. Tristemente este pueblo rebelde y desobediente no escuchó al Señor. Por eso Dios se lamenta diciendo: “¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo...”

En el Nuevo Testamento leemos que su Hijo Jesucristo habló al pueblo judío y les predicó el evangelio de salvación. En Mateo 7:24, por ejemplo, Jesús proclama la importancia de oír sus palabras y sobretodo ponerlas en práctica: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” En nuestros tiempos es la persona del Espíritu Santo quien nos habla, tal y como anunciara Jesús cuando se aproximaba su muerte: “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13).

Hay varias razones por las que Dios nos habla:
• Dios nos ama y desea tener comunión con nosotros, su más preciosa creación.
• Dios sabe que nosotros necesitamos una dirección clara en un mundo tan difícil, además de su protección, su consuelo y su provisión.
• Dios quiere que nosotros le conozcamos íntimamente.

En la actualidad Dios usa principalmente cuatro maneras de comunicarse con nosotros:
• A través de su Palabra, la cual es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia.” (2 Timoteo 3:16).
• Nos habla por medio de su Santo Espíritu, el cual da testimonio a nuestro espíritu.
• Nos habla usando a otras personas.
• Nos habla a través de las circunstancias que nos rodean.

Al hablarnos, el Señor espera que nosotros:
• Entendamos y aceptemos su verdad.
• Seamos transformados conforme a esta verdad.
• Seamos capacitados para comunicar la verdad a otros.

Cuando Dios nos habla siempre tiene algo específico que decir. Él tiene planes para nuestras vidas y su deseo es que lleguemos a la meta que ha dispuesto para nosotros. Si queremos disfrutar de una vida de victoria llena de la paz y el gozo del Señor tenemos que escuchar sus instrucciones y obedecerlas, aún en contra de nuestros deseos. El pueblo de Israel se caracterizó por su desobediencia, por eso los israelitas se perdieron muchas bendiciones de Dios. En Isaías 48:18, el Señor les dice: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.”

Ciertamente Dios está muy interesado en hablarle a sus hijos. Toda persona que ha aceptado a Jesucristo como Salvador ha sido hecho hijo de Dios, dice Juan 1:12. Por lo tanto, si tú has permitido a Jesús entrar en tu corazón eres un hijo o una hija de Dios y él desea hablarte. Busca su rostro diariamente por medio de la oración y la lectura de su Palabra. Lee la Biblia con expectación esperando esa respuesta, ese consejo, ese aliento que tanto necesitas.

Pide al Señor que te dé discernimiento espiritual para escuchar su voz y entender sus instrucciones, sabiendo que este es el primer paso para llegar a ser un instrumento en los planes que él tiene para tu vida los cuales resultarán en bendiciones para ti y tu familia.

ORACION:
Padre santo, yo anhelo escuchar cuando me hablas, y así conocer los planes que tienes para mi vida. Dame discernimiento espiritual para entender con claridad tus instrucciones y aumenta mi fe para obedecerte en todo, y que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.