Agosto 2019
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¿Cómo utilizas tu tiempo? Enviar esta meditación

Efesios 5:15-17
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor."


Con mucha frecuencia escuchamos decir a alguien: “¡El tiempo se ha ido volando!” o “¡Es increíble, pero ya se está terminando el año! o cualquier otra expresión similar que describe la manera en que han pasado los días, las semanas y los meses sin apenas darnos cuenta. Es lamentable, pues debíamos estar conscientes de que entre todos los maravillosos regalos que Dios nos ha dado está el tiempo. No sabemos cuánto tiempo nos queda en este mundo pero tenemos que entender que cada día es un regalo de Dios. La pregunta es: ¿Qué haremos con nuestros días? El Salmo 90:12 dice: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” Cuando pedimos diariamente a Dios que nos dé sabiduría, aprendemos a tomar decisiones que nos llevarán a “aprovechar bien el tiempo.”

Si analizamos como usamos nuestro tiempo cada día probablemente nos daremos cuenta que la mayoría lo usamos en el mantenimiento de la vida. Comemos, bebemos, dormimos, hacemos rutinariamente los quehaceres diarios, incluyendo trabajar o estudiar, vemos televisión o llevamos a cabo alguna que otra actividad o entretenimiento. Y así se va un día tras otro, y pasa un año tras otro y se nos va la vida sin apenas darnos cuenta. Sobre esto el apóstol Santiago escribió: “¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:14). Y David nos dice en el Salmo 39:5: “He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti. Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.”

En su libro “Una Vida Con Propósito”, Rick Warren escribió: “El promedio actual de longevidad es de 25,550 días. Ese es aproximadamente el tiempo que vivirás, si eres una persona común y corriente. ¿No te parece que es muy poco tiempo como para desperdiciarlo?” De esta manera lo expresa el Salmo 90:10: “Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos.” Al entender esta realidad podemos aprender que el tiempo que usemos en las cosas de Dios es lo único que tendrá valor eterno y lo que nos permitirá vivir aquí la vida "en abundancia" que nos ha prometido el Señor (Juan 10:10).

El pasaje de hoy nos exhorta a que no andemos “como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo.” Esto es algo que debemos tener en cuenta siempre. ¿Qué, pues, debemos hacer? Colosenses 3:23, 24 dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Cuando aun las pequeñas cosas las hacemos para agradar al Señor, cuando somos un testimonio agradable a él y un instrumento que él pueda usar para ayudar a este mundo perdido estamos invirtiendo el tiempo que Dios nos ha dado de una manera sabia, lo cual nos traerá una recompensa no sólo mientras vivimos sino por toda la eternidad.

Aprendamos a utilizar el tiempo de la mejor manera posible. Para ello es necesario consultar con el autor del tiempo. El rey David proclamó: “Señor, en tu mano están mis tiempos.” (Salmo 31:15). Depositemos nuestro tiempo en las manos de Dios. Comencemos con dedicar un tiempo preferencial todos los días a buscar el rostro del Señor en oración, a leer su palabra y a meditar en ella. Jesús nos exhorta a hacer de esto una prioridad en nuestras vidas. En Mateo 6:33 dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Si sigues estas instrucciones, comprobarás que el tiempo te rendirá mucho más, y Dios te recompensará supliendo todas tus necesidades tanto materiales como espirituales.

ORACION:
Mi amante Dios, te ruego me ayudes a administrar mi tiempo de manera que todo lo que yo haga esté de acuerdo a los planes que tú tienes para mi vida y la vida de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.