Junio 2018
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¿Eres tú hacedor o eres oidor solamente? Enviar esta meditación

Mateo 7:24-27
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”


Jesús había estado compartiendo con sus discípulos y enseñando los principios del Reino de Dios a todos aquellos que se habían acercado a escuchar lo que conocemos como “El Sermón del Monte”. El pasaje de hoy nos muestra al Maestro concluyendo su enseñanza con una advertencia en la forma de una parábola. Jesús muestra dos posibles actitudes que habrían de manifestarse entre aquellos que habían escuchado sus palabras: algunos las pondrían en práctica, pero otros, ignorándolas, continuarían actuando conforme a sus propios principios. A los primeros Jesús los compara a un hombre que construyó su casa sobre una roca, es decir sobre un fundamento firme. A este hombre Jesús le llamó “prudente.” Por el contrario, a aquellos que no practicaran lo que escucharon los comparó a un hombre que edificó su casa sobre la arena, o sea sobre una base o fundamento débil. A este hombre el Señor le llamó “insensato.”

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre estos dos hombres de la parábola? ¿Cuál es la diferencia entre una casa y la otra? Una vez que la construcción de ambas casas termina, probablemente no se noten grandes diferencias entre una y otra, al menos aparentemente. Suponiendo que ambas casas fueran más o menos del mismo tamaño y de similares estructuras lucirían muy parecidas a simple vista. La diferencia fundamental entre ellas se manifestó cuando “descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquellas casas.” La primera no cayó, sino que se mantuvo firme y resistió el embate de la tormenta “porque estaba fundada sobre la roca.” Sin embargo la segunda cayó, y fue destruida, “y fue grande su ruina” porque estaba edificada “sobre la arena”, es decir su fundamento era muy débil.

¿Cuáles son las consecuencias de cada una de estas dos actitudes? Cuando tu vida tiene como fundamento la Palabra de Dios, cuando pones en práctica lo que lees en la Biblia o escuchas en una predicación el resultado es crecimiento y madurez espiritual. El Espíritu Santo usa la palabra de Dios para crear en ti el carácter de Cristo, haciéndote capaz de resistir toda prueba que se presente en tu vida saliendo victorioso, de la misma manera que Jesucristo salió victorioso de la terrible prueba de su muerte en la cruz. Esa victoria está disponible para todo aquel que ha decidido seguir a Cristo y obedecer sus palabras. Por el contrario el que ha escuchado estas palabras pero no las obedece no tiene la capacidad de resistir las pruebas que se presentan en su vida y cae, y es destruido, pues no tiene como fundamento la roca firme que es la palabra del Dios todopoderoso.

De esta manera nos exhorta el apóstol Santiago en su epístola: “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22). Es decir, no te limites a leer la Biblia o a escuchar la Palabra de Dios, sino haz un esfuerzo por obedecerla. Si lo haces, continúa diciendo Santiago, “serás bienaventurado en todo lo que hagas.” (Santiago 1:25).

¿Quieres estar preparado para resistir con éxito cualquier prueba que se presente en tu vida? Edifica tu "casa" sobre "la roca", pasando tiempo con el Señor en oración diariamente, escudriñando las Escrituras, meditando en ellas y sobre todo aplicándolas en tu vida.

ORACION:
Mi bendito Padre celestial, te ruego que tu Santo Espíritu use el poder de tu palabra para fortalecer mi espíritu. Ayúdame a ser hacedor de tu palabra, no solamente oidor, para que tu nombre sea glorificado en todo lo que hago. En el nombre de Jesús, Amén.