Diciembre 2017
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Éxodo 4:1-5
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor. Y el Señor dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.”


En el capítulo 3 de este libro de Éxodo, Dios se apareció a Moisés, en medio de una zarza ardiendo para encomendarle la misión de sacar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, y llevarlos hasta la tierra prometida. Allí le dijo: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.” (v.10). Ante una encomienda de tal envergadura, Moisés siente mucho temor y comienza a poner excusa tras excusa ante cada exhortación del Señor: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (v.11). “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (V.13).

En el pasaje de hoy, Moisés continúa tratando de evadir esa responsabilidad. Y le dice a Dios: “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor.” Entonces Dios le contesta: “¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.” Seguidamente, el Señor le ordena que eche la vara en tierra, y esta se convierte en una culebra, y al tomarla Moisés por la cola, se convirtió de nuevo en vara. Más adelante Dios le dice: “Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.” (v.17).

En los capítulos siguientes, la Biblia nos cuenta las maravillas que Dios hizo a través de Moisés y su vara. Cuando finalmente lograron salir de Egipto, se encontraron frente al Mar Rojo y a sus espaldas los ejércitos de Faraón que se acercaban con el fin de liquidarlos. “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.” (Exodo 14:15-16). El resto de la historia es muy conocido, los israelitas cruzaron al otro lado, y cuando los egipcios intentaron seguirlos el mar se cerró y murieron ahogados.

La vara de Moisés era insignificante en sí misma, pero llegó a ser un instrumento poderoso cuando Moisés obedecía al Señor. Tantas otras historias en la Biblia nos muestran las maravillas que Dios puede hacer con algo insignificante en la mano de alguien que desea servirle. Bien podríamos imaginar a Dios preguntándole a David: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” – “Una honda” – “Es suficiente, ve y enfréntate a Goliat.” Y a los pocos minutos el enorme gigante yacía muerto en el suelo. O cuando Jesús dijo a sus discípulos que alimentaran a la multitud de cinco mil hombres, más las mujeres y los niños. Y ellos le dijeron: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. El les dijo: Traédmelos acá.” (Mateo 14:17-18). Y todos se saciaron y aún sobraron doce cestas llenas.

¿Quieres tú servir al Señor? Si Dios te ha llamado a realizar una tarea no subestimes tus habilidades. Quizás lo único que él te pregunte sea: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” Él puede usar algún don o talento que tú tienes, o algún instrumento musical, o un libro o cualquier otra cosa ya sea material o espiritual que tú poseas. Ten la completa seguridad de que si la pones a su disposición, Dios hará maravillas por medio de ti. Siempre hay algo que el Señor puede usar para llevar a cabo sus planes. Él sólo espera de ti entrega y obediencia.

No permitas que un espíritu de temor o de duda, que proviene del enemigo, te impida ser un instrumento valioso que puede ser usado por Dios para llevar a cabo sus planes de expandir su reino en este mundo. No te pierdas las preciosas bendiciones que Dios tiene para aquellos que obedientemente ponen lo que tienen a su disposición.

ORACION:
Señor Dios todopoderoso, te ruego pongas en mí un espíritu de servicio y obediencia a tu palabra y me ayudes a ponerme a tu disposición tal como soy, y con lo que tengo para que tú puedas llevar a cabo tus planes conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.