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¿Estás siguiendo a tu líder? Enviar esta meditación

Mateo 20:20-22
“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo: Ordena que en tu reino estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?”


Hay un juego de niños que se llama "Siguiendo al líder". Es una inofensiva actividad en la que un niño es designado como "líder" y los otros niños se ponen en fila detrás de él, le siguen y hacen todo lo que él hace. La mayoría de los niños disfrutan del juego, a menos que el líder se meta en algún lugar donde los demás no se quieran aventurar. ¿Es así como ves tu caminar con Cristo? ¿Estás siguiendo las instrucciones del líder sólo cuando todo es agradable, productivo y seguro?

En el pasaje de hoy, la madre de Juan y Jacobo se acercó a Jesús acompañada de sus hijos y le pidió que éstos se sentaran en un lugar de honor en el reino de los cielos. Conociendo la implicación de tal pedido, Jesús les respondió: “No sabéis lo que pedís.” Entonces les preguntó: “¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?” "La copa" se refiere al sufrimiento que Jesús estaba a punto de experimentar en la cruz del Calvario. El conocía el precio altísimo que exigiría el paso final de su misión en la tierra. Por lo tanto, simplemente les preguntó a Jacobo y a Juan algo así como "¿Creen ustedes que me pueden seguir hasta donde yo voy a llegar?" Poco tiempo después pudo verse claramente el significado de estas palabras del Maestro. Cuando Jesús fue arrestado por los guardias romanos en el huerto de Getsemaní, dice la Biblia que todos los discípulos huyeron (Mateo 26:56). Más tarde Pedro lo negó tres veces mientras Jesús era interrogado en el concilio. Ciertamente no es fácil seguir al líder cuando la vida está en peligro o cuando las consecuencias pueden ser sufrimientos y calamidades.

Cuando Jesús fue crucificado y posteriormente sepultado los discípulos se escondieron temiendo que les pasara lo mismo que había pasado a su líder. Pero la noche del domingo que el Señor resucitó, “estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.” (Juan 20:19-20). ¡Qué maravilloso! Jesús había cumplido lo que les había dicho que haría. ¡Había resucitado de los muertos!

Desde ese momento la vida de aquellos hombres fue transformada totalmente. Entonces fueron capaces de entender profundamente el plan de Dios para la humanidad y el papel que su líder jugaba en ese plan, y los sentimientos de temor fueron reemplazados por una firme actitud de rendir sus vidas al Señor y seguir el ejemplo de su líder en todos los aspectos, al punto de estar dispuestos a morir por su causa. De allí en adelante sufrieron persecución, cárcel, tortura, pero se mantuvieron firmes en la encomienda que Jesús les había dejado. De acuerdo a Hechos 12:2 Jacobo fue el primer mártir de los apóstoles. Uno por uno los otros fueron asesinados de manera violenta mientras cumplían con su misión, con excepción de Juan quien murió, según los historiadores, de muerte natural.

En Lucas 9:23 Jesús define claramente las reglas para aquellos que desean seguirle: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Si Jesús te preguntara si estás dispuesto a beber la copa de su sufrimiento o te pide que te niegues a ti mismo, o sea que digas NO a todos tus deseos y planes que no estén de acuerdo con la voluntad de Dios, ¿qué le responderías? ¿Hasta dónde estás dispuesto a seguir a tu líder?

Lee la Biblia y ora cada día de tu vida para que Dios te dé la sabiduría y el discernimiento para escuchar y entender las instrucciones de Jesús, y además la fuerza y el valor para seguirlas al pie de la letra. Entonces sentirás una paz muy profunda y un gozo inexplicable cualesquiera sean las circunstancias que te rodeen.

ORACION:
Padre celestial, te ruego me llenes de tu Santo Espíritu para que yo pueda seguir a Jesús adondequiera que él me pida que yo le siga, sabiendo que él va delante mostrando el camino de la verdadera victoria. En su santo nombre te lo pido, Amén.