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¿Tienes algún ídolo en tu vida? Enviar esta meditación

Levítico 26:1-4
“No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios. Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová. Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.”


En este pasaje, Dios, por medio de Moisés, le habla al pueblo de Israel recordándoles sus decretos y mandamientos. La primera advertencia del Señor es en contra de los ídolos; después menciona la necesidad de guardar los días de reposo y ser reverentes en el santuario. Dios les asegura que si ellos fueren obedientes, él los bendeciría abundantemente. Más adelante en este capítulo, Dios expresa su sentir hacia aquellos que, desobedeciendo, le dan la espalda y caen en la adoración de ídolos. Él dice en el v.30: “Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.”

Sin lugar a dudas, Dios ha hablado muy claramente a través de los siglos en cuanto a lo que él piensa en relación a la adoración de ídolos. La mayoría de nosotros nos sentimos tranquilos en este aspecto. Decimos: “Bueno, yo no tengo ídolos, ni adoro ídolos, ni nada por el estilo.” ¡Mucho cuidado! Hay muchas cosas que pueden estar causando el mismo efecto de un ídolo. En realidad podemos decir que un ídolo es todo aquello que ocupa en nuestras vidas un lugar más importante que Dios. Recordemos el primer mandamiento, según dijo Jesús al intérprete de la ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” (Mateo 22:37).

Todo aquello que desplaza a Dios del primer lugar que él merece hace las veces de un ídolo. Por ejemplo, si pasaras 26 horas a la semana contemplando el mismo objeto, ¿cómo llamarías a eso? Si estuvieras tan interesado por lo que ves que no pudieras despegarte de ello, ¿que sería eso para ti? Si dejaras que te cambiara tu manera de pensar y de actuar, ¿no crees que sería demasiado poderoso? Si permitieras que ese objeto te mostrara y te dijera cosas que tú sabes son contrarias a los preceptos divinos, ¿estaría esto reemplazando a Dios en tu vida? ¿No sería esto un ídolo? Hay estadísticas que indican que en los Estados Unidos, como promedio, cada familia pasa 26 horas a la semana mirando la televisión. No es que todo lo que vemos en la televisión pueda considerarse diabólico o contrario a la palabra de Dios, pero sin duda alguna mucho de ese tiempo que estamos frente al televisor viendo programas que no edifican nuestros espíritus podríamos usarlo para leer la Biblia, orar, hacer una llamada a un hermano enfermo o cualquier otra cosa que glorifique el nombre del Señor. Sin duda de esta manera agradaríamos mucho más a Dios.

Ahora bien, no es la televisión el único ídolo del que debemos cuidarnos. Hay otras cosas que podrían estar suplantando nuestra adoración a Dios. Por ejemplo, el trabajo (cuando es en exceso), el Internet, los deportes, el dinero, los pasatiempos, e incluso otras personas ya sea de la familia o amistades. En 1 Juan 5:20, la Biblia dice: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” Es decir, esta es la verdadera y única doctrina. Termina con una advertencia: “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.” (v.21). Cualquier otra enseñanza que sustituya a la verdadera, cualquier objeto, cualquier actividad que impida nuestra entrega a Dios es un ídolo.

Debemos ser muy cuidadosos con todo lo que ocupa mucho tiempo en nuestras vidas y que afecta nuestra comunión con Dios. Es muy importante que programemos nuestras actividades diarias dando prioridad a un tiempo de comunión con el Señor. No debemos permitir bajo ningún concepto que otras actividades nos roben este precioso tiempo tan importante en nuestro crecimiento espiritual.

ORACION:
Padre santo, te ruego me ayudes a evaluar mi vida e identificar todo aquello que tiende a alejarme de ti. Dame la fuerza y el valor para rechazarlo de manera que tú puedas ocupar el lugar que mereces en mi corazón y en mis pensamientos. En el nombre de Jesús, Amén.