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¿Conoces los planes de Dios para ti? Enviar esta meditación

Hebreos 10:35-36
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”


Uno de los logros más grandes en la vida de un creyente es llegar a entender que Dios tiene un plan para su vida. Dios te ama y tiene para ti “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”, dice Jeremías 29:11. Pero no solamente tiene Dios un plan en tu vida, sino que a él le interesa que tú conozcas cuál es su propósito y que sigas sus instrucciones para llevarlo a cabo. ¿Cómo puedes tú conocer el plan de Dios en tu vida?

En primer lugar Dios ha establecido ciertas normas o preceptos, es decir verdades generales como los Diez Mandamientos y otros principios bíblicos, los cuales aplican a cada hombre y mujer en este mundo. Es responsabilidad de cada persona cumplir estos principios como primer paso en el desarrollo del plan específico de Dios en su vida. Su plan para ti es completamente diferente que el plan que él tiene para mí. Los dos han sido preparados por Dios, pero cada uno ha sido hecho específicamente para nuestras propias características. Una vez obedecemos las verdades generales expuestas en su Palabra, entonces Dios nos dará a conocer su propósito específico en la vida de cada uno de nosotros.

En la Biblia encontramos muchos ejemplos que nos muestran los planes de Dios desarrollándose en diferentes personas, y vemos el comportamiento de esas personas ante las circunstancias que las rodeaban. Por ejemplo, en Mateo capítulo 2 leemos que “cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.” (v.1). Estos eran hombres sabios, conocedores de Filosofía, Medicina y Astronomía, los cuales eran también muy estudiosos de las Escrituras y las profecías del Antiguo Testamento. De esta manera habían conocido acerca de “la estrella que saldría de Jacob.” (Números 24:17), y por mucho tiempo se habían mantenido pendientes del cumplimiento de la profecía hasta que una noche miran al cielo y de pronto ven la manifestación visible de la gloria de Dios en una luz muy brillante que les pareció una estrella. Inmediatamente supieron que aquella era “la estrella” de que hablaban las Escrituras y se dispusieron a seguirla. Y después de un largo y difícil viaje llegaron a Jerusalén.

Allí la estrella desaparece, por lo que ellos tienen que preguntar e inquirir por direcciones para llegar a su destino: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.” (Mateo 2:2). Habiendo obtenido información más concreta de los sacerdotes y escribas, continuaron su camino en dirección a Belén de Judea. Después de salir de Jerusalén la estrella reaparece y continúa guiándolos hasta llevarlos exactamente donde estaba el niño Jesús. “Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.” (Mateo 2:10).

De todo esto aprendemos un gran principio de Dios que podemos aplicar en nuestras vidas: Si tú obedeces al Señor en lo que tú sabes, él te va a enseñar lo que tú no sabes y te va a llevar exactamente hasta donde él quiere que tú vayas, para bendecirte, para llenar tu corazón de una paz y un gozo imposibles de describir. Si tú obedeces en lo general Dios te dará a conocer lo específico.

Con seguridad encontraremos muchos obstáculos en la vida, primero para conocer el propósito específico de Dios y después para llevarlo a cabo. Pero debemos mantenernos firmes en nuestra búsqueda del Hijo de Dios día tras día, pues el Señor continuará trabajando en nuestras vidas guiándonos a través de cualesquiera sean las circunstancias a las que nos enfrentemos y nos llevará hasta la meta que ha preparado para bendecirnos abundantemente.

Nuestra parte consiste en escudriñar las Escrituras, meditar en ellas y buscar el rostro del Señor en oración todos los días. A medida que apliquemos esta palabra a nuestras vidas y la obedezcamos, Dios nos irá mostrando sus planes específicos para nosotros y nos ayudará a llevarlos a cabo.

ORACION:
Bendito Señor, ¡cuán grande y maravilloso tú eres! Gracias por haber confeccionado un plan para bendecir mi vida. Te ruego me des discernimiento espiritual para entender tus instrucciones y fe para obedecerte mientras lo llevas a cabo en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.