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¿Estás preparado para el día final? Enviar esta meditación

1 Tesalonicenses 5:1-5
“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.”


A través de los siglos cientos de personas han anunciado el fin del mundo para una fecha determinada. Y una vez tras otra la fecha ha pasado sin que se cumpliera la predicción. Uno de ellos, un conocido predicador y comentarista de una estación de radio evangélica con base en California llamado Harold Camping, hace años predijo que el 21 de mayo de 2011 se llevaría a cabo el rapto de la Iglesia y que cinco meses más tarde (octubre 21, 2011) sería el fin del mundo. Camping, un devoto cristiano, declaró que él basó su predicción en información tomada de la Biblia, en la cual había estado trabajando por muchos años. Para sus cálculos, Camping partió de la fecha en que ocurrió el gran diluvio y, según indicó, tuvo en consideración la declaración del apóstol Pedro en 2 Pedro 3:8 de que “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”, además de otros pasajes bíblicos. Y de alguna manera llegó a su conclusión.

Muchas personas alrededor del mundo creyeron en la profecía de Camping y reaccionaron de diferentes maneras. Por ejemplo, en Nueva York un hombre gastó más de 140,000 dólares de sus ahorros con el fin de anunciar el supuesto acontecimiento por medio de carteles que mandó a poner por toda la ciudad, y él mismo repartió miles de volantes advirtiendo acerca del próximo fin del mundo. Otros vendieron todas sus propiedades y marcharon a reunirse en un cierto lugar, en algunos casos a cientos de millas de distancia de sus hogares. Cuando el día 21 de mayo de 2011 transcurrió y nada sucedió, Harold Camping declaró que había cometido un error matemático en sus cálculos. Esta no fue la primera vez que Camping pronosticó el fin del mundo. Hace más de 30 años predijo que sucedería en septiembre de 1994. E igualmente, al pasar la fecha sin que nada aconteciera, él atribuyó su equivocación a errores matemáticos. En realidad podemos decir que los errores que Camping ha cometido no son errores matemáticos sino espirituales. Todo ha sido producto de su falta de discernimiento al leer las Escrituras. La Biblia nos dice muy claramente que sólo Dios sabe el día y la hora exacta del fin de este mundo en que vivimos. Así les dijo Jesús a sus discípulos cuando ellos le preguntaron acerca de este acontecimiento: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” (Mateo 24:35-36).

El pasaje de hoy, parte de la primera carta del apóstol Pablo a la iglesia de los tesalonicenses, dice que “el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.” Sin duda esta es una alusión al secreto que rodea la acción del ladrón que va a robar una casa. Obviamente él desea llevar a cabo su plan sin que nadie lo sepa. Pero Pablo anima a sus lectores recordándoles: “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.” En otras palabras, todo aquel que aceptó a Jesucristo como su salvador no está en tinieblas para que ese día final le preocupe, sino que vive en la luz y está preparado para cuando llegue el momento de encontrarse frente a frente con su Señor y disfrutar de todas sus promesas.

Nadie sabe cuando será el día en que Jesucristo vuelva por su iglesia, sin embargo cada día vemos más señales que nos indican que el fin del mundo está cerca. Nuestro enfoque debe ser vivir cada día como si mañana fuera el día en que el Señor va a llegar. Como hijos de luz tenemos que reflejar a todos el carácter de Cristo y ser constantemente un testimonio para que aquellos que no le conocen le conozcan, y de esta manera estén preparados para el día final.

ORACION:
Padre santo, te ruego pongas en mi corazón un ferviente deseo de buscarte día tras día, de adorarte, de obedecerte y de servirte. Que cuando tu Hijo Jesucristo venga de nuevo me encuentre totalmente preparado para ese maravilloso encuentro. En el nombre de Jesús, Amén.