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¿Te atreves a dar un paso de fe? Enviar esta meditación

Hebreos 11:8-10
“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”


Todos en algún momento hemos oído la expresión “dar un paso de fe”. ¿Qué significa realmente esta expresión? En estos momentos, mientras lees esta meditación, es muy probable que haya miles de personas, en muchas partes del mundo, debatiéndose en medio de una decisión que tienen que tomar. Quizás tú te encuentres en una de estas situaciones. ¿Debo aceptar este nuevo trabajo? ¿Debo comprar esta casa? ¿Debo casarme con esta persona? ¿Puedo confiar en el diagnóstico de este médico? Sin duda, en nuestras vidas tendremos que dar un paso al frente en muchas ocasiones. Ahora bien, cuando en nuestras decisiones tenemos en cuenta la voluntad de Dios, cuando hemos orado buscando su dirección y sentimos que él nos dirige en un cierto sentido y obedecemos aun en contra de nuestra propia opinión, entonces estamos dando un “paso de fe”.

Hay ocasiones en que Dios nos llama a hacer algo, y su plan implica que caminemos hacia lo que desconocemos. Él prepara una meta para nosotros que está más allá de nuestro conocimiento, nuestra experiencia y nuestro control y espera que nos dejemos guiar por él para llevarnos al lugar donde recibiremos sus bendiciones. Es por eso que se requiere un paso de fe, porque si supiéramos lo que nos espera adelante no seria una cuestión de fe. El problema es que muchas personas, simplemente no pueden dar ese primer paso, no se atreven a caminar hacia “lo desconocido” y como consecuencia se pierden el plan de Dios con todas sus bendiciones. Sin duda, el primer paso, ese “paso de fe”, es el más importante. Si no tomas la decisión inicial, entonces nunca te moverás del lugar donde te encuentras en estos momentos, o lo que es peor te dirigirás en la dirección equivocada.

El pasaje de hoy nos habla de cómo Abraham obedeció el llamado de Dios y salió del lugar que él había llamado “hogar” toda su vida, junto con su familia y sus pertenencias y marchó a un lugar desconocido para él. “Salió sin saber a dónde iba.” Esto es lo que se llama un paso de fe. Abraham no conocía su destino, pero estaba convencido de que Dios tenia un plan mucho mejor para su vida. Dios le había dicho antes: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” (Génesis 12:1-2). Él creyó a Dios y no tuvo temor de dar el primer paso y emprender el viaje a lo desconocido, “porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”

La Biblia dice que “sin fe es imposible agradar a Dios.” (Hebreos 11:6). A nuestro Dios le agrada que depositemos en él nuestra confianza y nos esforcemos dando un paso al frente y marchando hacia adelante. Si lo hacemos, él estará con nosotros y nos llevará al lugar que él ha planeado para bendecirnos abundantemente. Así le dijo a Josué: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas." (Josué 1:9). El joven Josué tenía delante de sí una tarea de gran trascendencia: sustituir a Moisés como líder del pueblo israelita y guiarlos hasta la tierra prometida. Él escuchó al Señor, confió en él, le obedeció dando un paso de fe y marchó adelante en busca de la promesa. Así pudieron tomar posesión de Canaán y disfrutar allí de todas las bendiciones que Dios había preparado para ellos.

Hoy comienza un nuevo año. No sabemos lo que encontraremos en nuestro caminar durante este 2019. Con seguridad habrá momentos difíciles y tristes, pero pensemos en lo que Jesús nos dice en Juan 16:33: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Esta es la clave: Confiar en el Señor, teniendo la seguridad de que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

ORACION:
Padre santo, te ruego aumentes mi fe de manera que yo marche adelante en este nuevo año, confiando que tú te harás cargo de todos los obstáculos y dificultades, y me harás llegar en victoria a la meta que has preparado para mí. En el nombre de Jesús, Amén.