Dios te habla
Septiembre 2021
DLMMJVS
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930 

 
¿Estás cumpliendo tu misión? Enviar esta meditación

Mateo 28:16-20
"Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."


Jesús había sido crucificado el viernes anterior, su cuerpo sepultado en un sepulcro labrado en la peña y su entrada cerrada con una gran piedra (Mateo 27:57-60). Pasó el viernes, pasó el sábado (día de reposo) y al amanecer del domingo vinieron al sepulcro varias mujeres entre ellas “María Magdalena y la otra María” (Mateo 28:1), a las cuales se les apareció un ángel el cual les dijo que Jesús no estaba allí pues había resucitado. Ellas salieron corriendo a dar la noticia a los discípulos, y en eso les salió al encuentro Jesús. “Ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.” (v.10). El plan de salvación preparado por Dios había sido consumado, su Hijo había sufrido la horrible muerte en la cruz y tres días después había resucitado. Ahora las condiciones estaban creadas “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, tal y como dice Juan 3:16.

Jesús había cumplido su parte en el plan. Ahora era necesario anunciarlo a todo el mundo. El pasaje de hoy nos muestra el momento en el que el Señor daba a sus discípulos las instrucciones que conocemos como “La Gran Comisión”. Ahora bien, Jesús dejó estas instrucciones no solamente para sus discípulos sino para todos los que, a través de la predicación de su palabra, hemos llegado a creer en él y a aceptarle como nuestro Salvador Y Señor. Lamentablemente la mayoría de los cristianos no tienen como una prioridad en su vida esta encomienda, sino que en lugar de predicarle al mundo las buenas nuevas del evangelio se preocupan más por sus propias cosas y se olvidan de aquellos que viven en tinieblas y sin esperanza. Sin embargo son estos el principal objetivo en el corazón del Señor.

En el infinito amor de Dios por la humanidad su mayor deseo es que todo ser humano le conozca. Nos ama tanto que envió a su Hijo a morir en la cruz para rescatarnos del terrible final que nos esperaba, perdonando nuestros pecados y haciéndonos el precioso regalo de la vida eterna. A cambio nos pide que vayamos y anunciemos su amor a los demás. El llamado de Jesús fue claro y directo. En Marcos 16:15 él dijo a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”

Jesús nos está enviando “por todo el mundo” a predicar el evangelio. Muchos creen que esto significa que debemos ir a tierras lejanas a predicar el evangelio. Pero Dios no llama a todo el mundo al campo misionero. El llamado general para el cuerpo de Cristo es a ser testigos de Jesucristo ante “todo el mundo”, ante el vecino, el compañero de trabajo, el familiar inconverso, y todas aquellas personas a nuestro alrededor que necesiten conocer el poder redentor y transformador de nuestro Señor Jesucristo. Esta es nuestra misión y para ayudarnos en esta misión, él prometió estar con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo.” Su deseo es que cada uno de nosotros esté consciente de que la salvación de nuestras almas abarca un objetivo mucho más amplio que solamente el hecho de ir al cielo.

¿Estás cumpliendo con tu parte en el plan de Dios para salvar al mundo? Si aún no lo has hecho, pide al Señor que te capacite para hacerlo y comienza inmediatamente a dar tu testimonio a aquellos que están a tu alrededor. Dios estará complacido y tú recibirás muchas bendiciones.

ORACION:
Bendito Dios, te doy gracias por el precioso mensaje de salvación por medio de Jesucristo. Capacítame para ser un portador de tu palabra adondequiera que vaya y dame la fe y el valor para compartirla con aquellos que necesitan de ti. En el nombre de Jesús, Amén.