Dios te habla
Septiembre 2021
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¿Cuán importante es para ti el dinero? Enviar esta meditación

Deuteronomio 8:18-20
“Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.”


Por medio de Moisés Dios instruyó al pueblo de Israel acerca de todo lo que ellos tenían que hacer para cumplir su parte en el pacto que habían acordado con él. Después de darles los Diez Mandamientos y otras reglas y principios que debían seguir, Moisés les dice en este pasaje que Dios les daría “el poder para hacer las riquezas” a fin de confirmar ese pacto, pero les advierte que nunca pensaran que fueron ellos los que las crearon por sus propias fuerzas, y que si llegaran a olvidarse de Dios y anduvieren en pos de dioses ajenos de cierto perecerían.

Han transcurrido más de 3,000 años de esa declaración, pero aún en nuestros tiempos esta advertencia de Dios está vigente para sus hijos. El Señor nos facilita los medios para obtener los bienes materiales que necesitamos y él espera responsabilidad de nuestra parte en el uso de ellos. El dinero es un instrumento que debe ser usado para el bien de nuestras familias, de aquellos que nos rodean, de los necesitados y para la expansión de su reino. Este principio es totalmente opuesto al concepto que prevalece en el mundo. Por regla general la gente, en lugar de pensar en el dinero como un medio para llevar a cabo los planes de Dios en sus vidas lo sitúan en un plano predominante y muchos llegan a considerarlo como un ídolo, amándolo y deseándolo sobre todas las demás cosas.

La sociedad actual está saturada de avaricia y ambición por las cosas materiales. Esto crea las circunstancias para que el ser humano llegue a sentir amor por el dinero, pues con el dinero puede conseguir todas las cosas materiales que desea. En el Nuevo Testamento encontramos una advertencia acerca de este sentimiento. Dice 1 Timoteo 6:10: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Es importante notar que este versículo no dice que la raíz de todos los males es “el dinero”, sino “el amor al dinero.” De hecho, es perfectamente aceptable tener una gran cantidad de dinero mientras éste no afecte negativamente la relación personal con el Señor o el servicio a él. Dios quiere que nos enfoquemos más en nuestro crecimiento espiritual que en el crecimiento de la cuenta bancaria.

En Mateo 22:37-38 Jesús resume este concepto con estas palabras: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.” No debe haber nada más importante en la vida de un ser humano que amar a Dios, adorarle y agradarle en todo. Nada debe ocupar este primer lugar en tu corazón. Y si se trata del dinero es aún peor, pues el amor a él es “la raíz de todos los males”, es decir este sentimiento dará lugar a muchas malas consecuencias.

Piensa en esta simple pregunta: ¿Qué consume más energía y pensamientos en tu vida, la búsqueda de dinero o la búsqueda del Señor? La respuesta a esta pregunta te dirá si tu punto de vista acerca de las riquezas está conforme al corazón de Dios. Si antes que cualquier otra cosa tú buscas el rostro del Señor cada día de tu vida, él suplirá todas las cosas materiales que tú necesitas. Esto afirma Mateo 6:33: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Y Filipenses 4:19 declara: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús."

Medita en esta enseñanza acerca de las riquezas y pon en práctica los principios financieros que establece la palabra de Dios. Si tú pones al Señor en primer lugar en tu vida por encima de cualquier otra cosa puedes tener la absoluta seguridad de que él te bendecirá en gran manera y suplirá todas tus necesidades.

ORACION:
Padre mío, por favor ayúdame a tener en cuenta tus principios al tomar decisiones en el aspecto económico de manera que mi fin principal sea honrar y glorificar tu santo nombre. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.