Dios te habla
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¿Disfrutas del privilegio de ser hijo o hija de Dios? Enviar esta meditación

Juan 1:12
“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”


Hace varios años un hombre compró un pasaje en barco para trasladarse de Europa a América. Este hombre hizo de la bodega del barco su camarote. Allí durmió en el suelo y padeció hambre, pues pensaba que su pasaje no incluía la comida ni el camarote. Pocas horas antes de llegar a su destino un oficial del barco descubrió al hombre y le preguntó: "¿Que hace usted ahí? ¡Muéstreme su pasaje!" El hombre, con temor, le entregó el boleto. Entonces el oficial le dijo: "¿Y por qué está usted durmiendo en este lugar? ¡Su pasaje incluye un camarote y tres comidas diarias!"

Muchas veces los cristianos actuamos como este hombre. Vivimos vidas mediocres y desgraciadas en lugar de disfrutar plenamente de la gracia y el poder de nuestro Padre celestial. El pasaje de hoy dice que si hemos recibido a Jesucristo como nuestro Salvador, hemos sido hechos “hijos de Dios.” Por lo tanto somos herederos de todas sus riquezas materiales y espirituales.

De esta manera lo afirma la Biblia en Gálatas 4:3-7: “Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Es decir que al aceptar a Cristo por decreto celestial dejamos de ser lo que éramos antes, esclavos del pecado, y somos liberados, perdonados y adoptados por Dios como sus hijos con todos los derechos y deberes, y coherederos juntos con Cristo. También Romanos 8:16-17 declara: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.”

Cuando los discípulos pidieron a Jesús que los enseñara a orar (Mateo capítulo 6), él les dijo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos…” Sin lugar a dudas una señal de confianza, de intimidad y de dependencia. ¡Qué maravilloso poder llamarle “Padre nuestro” al Dios creador del universo! ¡Qué enorme privilegio ser llamados “hijos de Dios”! Debemos estar siempre conscientes de esta distinción y vivir confiados de que “nada nos faltará”, pues él es nuestro Pastor (Salmo 23:1). Él “suplirá todo lo que nos falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19). Podemos estar seguros de que nuestro Padre celestial nunca “nos dejará ni nos desamparará.” (Josué 1:5). Nuestro Señor Jesucristo invita a venir a él a todos los que están trabajados y cargados, y él “los hará descansar.” (Mateo 11:28).

Pero también debemos estar conscientes de que todo derecho trae consigo un deber. Toda relación requiere acción de ambas partes. Nuestro Padre nos bendice abundantemente. Nuestra responsabilidad es buscar su rostro en oración cada día, leer su palabra, meditar en ella y obedecerla. Así nos dice el Señor en Jeremías 29:12-13: “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Y el rey David, habiendo experimentado profundamente esta relación con Dios, nos dice en el Salmo 37:4: “Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

Medita en esta enseñanza, aplícala a tu vida y comienza a disfrutar del privilegio de ser un hijo o una hija del Dios todopoderoso.

ORACION:
Padre celestial, te doy gracias por el privilegio que me has dado de ser tu hijo. Por favor, capacítame para cumplir mis responsabilidades como tal y ayúdame a vivir a la altura de este privilegio de manera que en todo momento mi vida y mi testimonio glorifiquen tu nombre. Por Cristo Jesús, Amén.