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¿Cuán buena es tu preparación espiritual? Enviar esta meditación

Mateo 25:1-12
“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.”


Hay un viejo refrán que dice: “Una onza de prevención vale más que una libra de curación.” Otro refrán dice: "Más vale precaver que tener que lamentar." Quizás en teoría todos estemos de acuerdo con esto, pero muchas veces fallamos al ponerlo en práctica en nuestras vidas. ¿Cuan bien cuidas de tu automóvil? ¿Le revisas con regularidad el líquido de frenos, de la transmisión, el agua del radiador, el aceite del motor? ¿O esperas a que se encienda una luz que te avise que el nivel de uno de ellos está muy bajo y que debes completarlo rápidamente? El mantenimiento preventivo es muy importante en la mecánica del auto y por regla general evita que sucedan problemas graves. Lo mismo podemos decir acerca de nuestra salud física. Un examen general cada cierto tiempo puede indicarnos si algo no está del todo bien en nuestro organismo, y cuando el problema se atiende a tiempo los resultados son, generalmente, muy buenos. Ser precavidos siempre trae buenas consecuencias. Y cuando se trata de nuestra vida espiritual, este principio tiene mucho más valor.

En el pasaje de hoy Jesús está conversando con sus discípulos en el monte de los Olivos. Había justamente terminado de contestarles algunas preguntas en relación al fin del mundo y las señales que precederían a su regreso (Mateo 24). Entonces les narra esta parábola acerca de diez vírgenes que esperaban por el esposo para la celebración de las bodas. Cinco de ellas “tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas”, mientras que las otras cinco “no tomaron consigo aceite.” A las primeras, la Biblia les llama “prudentes”, a las otras les llama “insensatas”. El esposo tardó en llegar, y cuando finalmente anunciaron que venía, las vírgenes prudentes arreglaron sus lámparas sin problemas, mientras que las insensatas se encontraron sin aceite y tuvieron que salir a comprarlo. Mientras tanto vino el esposo, “y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.” Cuando las otras vírgenes regresaron encontraron la puerta cerrada; entonces llamaron diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!" Pero el señor les contestó: “De cierto os digo, que no os conozco.” ¡Qué consecuencias tan terribles por su falta de preparación!

Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre ya sea en el aspecto económico, o en el aspecto de la salud, o en cualquier otro aspecto, incluyendo nuestra seguridad física. Cuando salimos de la casa no tenemos idea de lo que vamos a encontrarnos. Lamentablemente hemos llegado a un nivel tan grande de maldad que ni los niños pueden sentirse totalmente seguros en las escuelas. ¿Qué hacer entonces?

Al igual que las vírgenes prudentes debemos prepararnos lo mejor posible. El aceite para tu espíritu lo puedes obtener a través de una íntima comunión con Dios. Dedica tiempo cada día a la lectura de la Biblia y la oración, y el Espíritu Santo te dará la unción, la sabiduría, la fortaleza y el poder que necesitas para salir en victoria de toda situación que te encuentres por difícil que sea.

ORACION:
Padre santo, por favor ayúdame a prepararme en el aspecto espiritual buscando en ti cada día la sabiduría y las fuerzas para resistir con éxito toda prueba que se presente en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.