Septiembre 2018
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¿Crees en la validez de la Palabra de Dios? Enviar esta meditación

2 Timoteo 3:14-17
"Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."


En su segunda carta a su hijo espiritual Timoteo, el apóstol Pablo le aconseja que persista en aplicar lo que había aprendido desde la niñez acerca de las Sagradas Escrituras. La palabra de Dios crea un fundamento espiritual indestructible que permanecerá en la persona por toda su vida aunque haya períodos de altas y bajas espirituales a través de los años. Proverbios 22:6 nos lo asegura con estas palabras: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Si educamos a un niño usando como base la palabra de Dios, siempre podremos reclamar esta poderosa promesa. Y aunque en sus años adultos, por alguna razón, tropezare y cayere en pecado podemos tener la seguridad de que se levantará y volverá al camino de Dios y nunca más "se apartará de él."

El apóstol Pedro nos habla sobre el carácter eterno de la palabra de Dios: “Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre.” (1 Pedro 1:24-25). Es maravilloso saber que lo que Dios ha expresado desde un principio no cambia, sino que su valor y su propósito permanecen inalterables por los siglos y los siglos. En esto podemos confiar de manera total y absoluta.

La Biblia es un libro extraordinario. Si fuera simplemente un libro de historia sería indispensable para conocer los hechos del mundo antiguo. Si fuera una mera antología poética nada le igualaría en belleza y elocuencia. Si fuera sólo un tomo de normas morales sería esencial para vivir una vida ejemplar. Pero la Biblia es mucho más que todo esto. Es la misma Palabra de Dios dada a sus mensajeros, transmitida a través del tiempo y pertinente a todas las generaciones. La Biblia es la revelación de Dios, de Sí mismo, al mundo. Lo que está escrito en la Biblia son los pensamientos y los sentimientos de Dios.

Sin embargo, hay quienes no creen en la validez absoluta de la Palabra de Dios, su perfección, su poder, su autoridad. Incluso hay muchos cristianos que escogen qué partes de la Biblia creer y qué partes no creer. Pero no podemos fragmentar la Palabra de Dios. Tenemos que aceptarla en su totalidad, de principio a fin, de Génesis a Apocalipsis. Dios nunca ha dicho nada por accidente y por eso tenemos que entender que cada palabra escrita en la Biblia tiene un valor y un propósito para nuestras vidas.

El pasaje de hoy dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios.” Toda ella, completa, sin excepción. Por consiguiente su valor es incalculable. No hay nada en la Biblia que haya sido escrito sin un propósito específico, por lo tanto no corresponde al hombre seleccionar arbitrariamente las partes que debe leer y aplicar a su vida y cuáles debe ignorar. ¿Acaso eres a veces muy detallista seleccionando lo que debes creer y obedecer? Para los creyentes en Jesucristo, esto simplemente no es una opción. Dios no nos dio una Palabra incompleta. Por el contrario nos dio un libro perfecto que debe ser aceptado y honrado en su totalidad.

No es nuestra responsabilidad juzgar a alguna persona o grupo de personas por un comportamiento contrario a los principios bíblicos, pero no debemos cohibirnos de expresar con amor lo que dice la Palabra de Dios al respecto. En 1 Pedro 3:15, el apóstol Pedro nos exhorta a estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia” ante todo el que nos demande razón de nuestras creencias.

Saca provecho al máximo de este precioso tesoro que Dios ha preparado para aquellos que desean ser instruidos en su justicia y que quieren conocer su voluntad, para que crezcas hasta obtener la madurez espiritual y estés “enteramente preparado para toda buena obra.”

ORACION:
Amante Padre celestial, te doy gracias infinitas por tu Santa Palabra que es alimento y consuelo para mi vida. Te ruego me des discernimiento espiritual para entenderla y aplicarla a mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.