Julio 2017
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¿Has experimentado la fidelidad de Dios? Enviar esta meditación

Deuteronomio 7:7-9
“No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.”


Aquí Moisés está hablando al pueblo de Israel, y les recuerda que Dios los ha escogido a ellos no porque fuesen el mejor de todos los pueblos (en realidad eran “el más insignificante de todos los pueblos”), sino porque “quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres.” Después de darles los Diez Mandamientos, Moisés les advirtió acerca de la idolatría y los exhortó a ser obedientes y a no desviarse del camino establecido por Dios. Entonces les habla de la fidelidad de Dios y les asegura que el Señor es “Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.”

A través de toda la Biblia se nos muestra la fidelidad de Dios como uno de sus atributos más sobresalientes. Por ejemplo, en el Salmo 36:5 David proclama: “Señor, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.” Y el Salmo 119:90 dice: “De generación en generación es tu fidelidad.” En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo declara que “fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (1 Corintios 1:9). Y en 2 Tesalonicenses 3:3 dice: “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.”

Ahora bien, ¿qué quiere decir que “Dios es fiel”? Según el diccionario, la palabra “fiel” significa: “Que cumple sus compromisos y no defrauda la confianza depositada en él.” Sin lugar a dudas el Señor es fiel. Por eso tenemos que tener la seguridad de que él siempre cumplirá lo que ha prometido. En su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo afirma que “si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:13). ¿Acaso está Pablo ignorando las consecuencias de nuestra infidelidad, de nuestra desobediencia? Desde luego que no. La palabra “fiel” también significa: “Que es exacto o conforme a la verdad.” Cuando Dios promete algo, él siempre lo cumple, pero es muy importante que estemos atentos a las condiciones contenidas en sus promesas, las cuales reflejan siempre su absoluta verdad.

El pastor holandés Jan van Oosterzee dijo: “Dios es tan fiel en sus advertencias como en sus promesas.” Esto está perfectamente establecido en la advertencia de Moisés a los israelitas en el pasaje de hoy cuando se refiere a “los que le aman y guardan sus mandamientos.” Más tarde, refiriéndose a los Diez Mandamientos les dice: “Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel.” (Deuteronomio 6:3). Unos 1,400 años después Jesús ratificó este principio cuando dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” (Juan 14:21). Los israelitas fueron desobedientes e ignoraron las advertencias, o sea las condiciones de Dios. Por esa razón la mayoría de ellos no pudieron disfrutar de la tierra prometida.

Cuando Pablo escribe que “si fuéremos infieles, él permanece fiel” se está refiriendo a la infinita misericordia de Dios, por medio de la cual siempre que nos arrepintamos y confesemos nuestros pecados, recibiremos su perdón. Así dice 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Entonces estaremos listos para disfrutar los beneficios de sus promesas.

Busca una comunión cada vez más íntima con el Señor leyendo su palabra, meditando en ella y teniendo un tiempo de oración todos los días. Muéstrale tu amor por medio de tu obediencia a su Palabra y dondequiera que tú estés, cualesquiera sean las circunstancias que te rodeen, experimentarás su amor y su fidelidad.

ORACION:
Amante Padre celestial, gracias por tu amor y por tu fidelidad. Por favor aumenta mi fe para que yo te demuestre siempre mi gratitud por medio de mi obediencia a tus mandamientos. En el nombre de Jesús, Amén.