Junio 2019
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¿Qué me puede dar perdón?  Enviar esta meditación

1 Juan 1:5-9
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”


La sangre tiene una importancia extraordinaria en la vida del ser humano. Todos los órganos del cuerpo funcionan gracias a la sangre que circula por arterias, venas y capilares. La sangre tiene varias funciones, todas ellas muy importantes: aporta a los tejidos el oxígeno y sustancias necesarias para las actividades celulares del metabolismo, elimina los residuos tóxicos del organismo, transporta las vitaminas y los minerales que ingerimos, al igual que las hormonas elaboradas por las glándulas de secreción interna y distribuye las enzimas las cuales desempeñan un importante papel en diversos procesos nutritivos. Y, algo muy importante, protege al organismo contra los diferentes tipos de microbios que son portadores de infecciones y enfermedades. En fin, sin sangre es imposible que haya vida. Si una persona se desangra irremediablemente muere.

En el aspecto espiritual la sangre adquiere un significado de mucha mayor importancia y trascendencia. En Juan 6:53-54, Jesús les dice a un grupo de judíos incrédulos: “De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” ¿Qué quiso decir Jesús con esta declaración? Realmente les está diciendo que cuando crean de corazón y hagan suyo por fe el valor y el significado de su muerte en el Calvario serán salvos de la condenación eterna. Hemos de creer en él, recibirle y confiar en él, y debemos alimentar nuestros corazones, mentes y espíritus con su naturaleza hasta que estemos impregnados, saturados, llenos de la santa presencia de Dios. Esa debe ser la meta de todo creyente. El versículo 47 de este capítulo 6 resume este concepto cuando Jesús dice: "De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna."

Todo comienza con el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. Cuando creemos somos limpiados, justificados, redimidos, perdonados. Sólo esta sangre puede limpiarnos de todo pecado, dice el pasaje de hoy. Y un precioso himno titulado “¿Qué me puede dar perdón?” lo afirma de la siguiente manera:

¿Qué me puede dar perdón? … Sólo de Jesús la sangre
Fue el rescate eficaz ………….. Sólo de Jesús la sangre
Veo para mí salud …………….. Sólo de Jesús la sangre
Cantaré junto a sus pies ……… Sólo de Jesús la sangre
¿Y un nuevo corazón? ……….. Sólo de Jesús la sangre
Trajo santidad y paz ………….. Sólo de Jesús la sangre
Tiene de sanar virtud …………. Sólo de Jesús la sangre
El Cordero digno es …………… Sólo de Jesús la sangre

Una y otra vez se repite: “Sólo de Jesús la sangre.” No hay nada que nos pueda dar perdón, que nos limpie de pecado, que nos rescate de una vida de miseria y condenación que no sea la sangre del Cordero de Dios, Cristo Jesús, derramada en la cruz del Calvario. En su primera carta a “los expatriados de la dispersión” el apóstol Pedro hace un llamado a una vida santa, y entonces les dice: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” (1 Pedro 1:18-19).

Romanos 10:9 dice “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Si aún no lo has hecho, y crees en tu corazón la enseñanza de hoy confiésalo ahora mismo y eleva una oración pidiendo al Señor que venga a morar a tu corazón para siempre. Al hacerlo, su sangre derramada en la cruz te limpia de todo pecado y recibes la vida eterna.

ORACION:
Bendito Dios, te doy gracias por el perdón que me ofreces a través del sacrificio de tu Hijo. Hoy acepto tu perdón y te entrego mi corazón. En el nombre de Jesús, Amén.