Junio 2018
DLMMJVS
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

 
¿Lo necesitas o lo deseas? Enviar esta meditación

Salmo 33:13-15
“Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras.”


El pasaje de hoy dice que la mirada de Dios está sobre todos los habitantes de la tierra. Quienes hemos aceptado a Jesucristo como Salvador podemos vivir con la absoluta seguridad de que nuestro Padre celestial pone una atención especial sobre sus hijos, y se preocupa por nuestras necesidades. Esto dijo Jesús a sus discípulos mientras les hablaba acerca de la oración: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mateo 6:8). Debemos tener la seguridad de que, en su inmensa sabiduría, nuestro Dios sabe exactamente lo que cada uno de sus hijos necesita, aun cuando nosotros no estemos conscientes de ciertas necesidades que tenemos. O quizás sucede todo lo contrario, a veces hemos deseado algo que realmente no necesitamos y al obtenerlo, lamentablemente, en lugar de beneficios nos ha traído problemas.

Ciertamente, discernir entre nuestras “necesidades” y nuestros “deseos” puede ser en ocasiones difícil. Nuestras “necesidades” son elementos básicos que mantienen nuestra vida, sean materiales, emocionales, físicas o espirituales. Nuestros “deseos” son cosas que pensamos nos harán más felices. Por ejemplo, si yo no tengo un automóvil y mi trabajo me queda lejos de mi casa, y el transporte público no me resulta conveniente entonces yo tengo la necesidad de un auto. Pero si yo tengo un vehículo que, aunque un poquito viejo, está en buenas condiciones y me lleva todos los días al trabajo y yo quiero uno mejor, entonces estamos hablando de un deseo.

En la carta del apóstol Pablo a los cristianos de Filipos, encontramos una promesa que nos confirma el anhelo del Señor de suplir lo que verdaderamente necesitamos en nuestras vidas. Los filipenses habían actuado con mucha generosidad ayudando a Pablo económicamente en momentos difíciles, habiendo sido ellos la única iglesia que una y otra vez le enviaron para cubrir sus necesidades. Por eso Pablo les asegura lo siguiente: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19). No dice Pablo que Dios suplirá "todo lo que ustedes deseen", sino "todo lo que os falta", es decir "todo lo que ustedes necesiten."

Muchas personas pasan sus vidas tratando de satisfacer sus deseos o caprichos en vez de sus necesidades. Pero generalmente terminan sintiéndose vacías e insatisfechas simplemente porque sus verdaderas necesidades no han sido suplidas. Acerca de esto, en el Sermón del Monte, Jesús nos da una lección que debemos aplicar a nuestras vidas siempre. El Señor nos dice: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:31-33). “Todas estas cosas” son verdaderas necesidades de todo tipo, y el Señor asegura que serán añadidas, o sea serán suplidas, además de la paz, el gozo y la justicia del reino de Dios. Es buscándole a él apasionadamente que descubrimos que nuestro Padre celestial realmente entiende nuestras necesidades y siempre tiene la respuesta para ellas.

Cuando estamos desanimados, heridos y atribulados, Dios lo sabe. Él sabe exactamente lo que es necesario. Ninguna persona o cosa podrá llenar nuestras necesidades de la forma en que él lo puede hacer. Dios nos levanta, nos anima, sana nuestros corazones y nos devuelve la esperanza. Si no lo has hecho, decide hoy buscar al Señor con todo tu corazón. Acércate a él en cada una de tus necesidades, confía en él, y él las suplirá como solamente él puede hacerlo.

ORACION:
Padre santo, te doy gracias por estar atento a mis necesidades. Reconozco que muchas veces enfoco mi atención en cosas que no son verdaderamente necesarias, y en ocasiones ignoro algunas necesidades importantes. Te ruego seas tú quien determine lo que yo realmente necesito, y suplas todo lo que me falta conforme a tus riquezas en gloria. En el nombre de Jesús, Amén.