Dios te habla
Mayo 2022
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¿Qué escoges: Obedecer o ignorar? Enviar esta meditación

Mateo 11:20-24
“Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.”


Corazín fue una vez una ciudad floreciente junto al mar de Galilea. Actualmente sólo quedan escombros y ruinas. No muy lejos de Corazín hay otra pila de piedras amontonadas, residuos de edificios de la antigua ciudad de Capernaum. Lo mismo le sucedió a Betsaida. Una vez era una próspera ciudad en el comercio y la pesca. Piedras, nada más que piedras se pueden ver actualmente. Cuando Jesús caminaba por las calles de estas ciudades conocía el futuro que les esperaba debido a su ingratitud e incredulidad. El pasaje de hoy nos habla de su reacción ante ese comportamiento. Así profetizó el Señor: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!... Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida…” En estas ciudades Jesús se mostró claramente como el Hijo de Dios, aquel que era todopoderoso y podía hacer grandes milagros, y su amor y compasión se manifestaron de manera evidente. Allí el Señor predicó su mensaje de arrepentimiento, de perdón, de paz y de esperanza. Sin embargo, la gente rehusaba prestar atención a sus palabras. Como resultado de ello, Dios maldijo a Corazín, a Capernaum y a Betsaida, y las redujo a un montón de piedras, monumentos a su incredulidad.

A través de toda la Biblia, de diferentes maneras y por medio de muchas diferentes personas y situaciones Dios nos habla y nos da instrucciones con el fin de llevar a cabo sus planes de bienestar y esperanza para nuestras vidas, de los que nos habla Jeremías 29:11. Pero en última instancia seremos nosotros los que escogeremos seguir esas instrucciones o simplemente ignorarlas y tomar la dirección que estimemos conveniente. Por ejemplo, en Deuteronomio capítulo 30, Moisés se dirige al pueblo de Israel y, después de exponerles de parte de Dios las condiciones para su restauración, les dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” (Deuteronomio 30:19). También Josué, el sucesor de Moisés, les habló a los israelitas en estos términos: “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Josué 24:15).

Sabemos que “Dios es amor” (1 Juan 4:8) y es “misericordioso y clemente” (Salmo 86:15). Pero también es “justo” dice el Salmo 116:5a. Y “él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud” (Salmo 9:8). Dios envió profetas y líderes al pueblo de Israel para comunicarles sus planes de darles la tierra de Canaán para que habitaran en ella, y los exhortó a que obedecieran sus instrucciones, pero no los forzó a obedecer sino que les dio libertad para que ellos decidieran. Lamentablemente ellos escogieron desobedecer y se perdieron de muchas bendiciones. La mayoría de ellos, en lugar de disfrutar de la preciosa tierra prometida encontraron la muerte en el desierto.

La enseñanza de hoy es clara y fácil de entender. Cuando Dios habla debemos prestar atención. Si seguimos sus instrucciones recibiremos bendiciones tanto materiales como espirituales. Si no lo hacemos sufriremos las consecuencias como les sucedió a los israelitas, y a Corazín y a Betsaida y a Capernaum.

ORACION:
Padre celestial, te doy gracias por los planes tan preciosos que tienes para mi vida. Te ruego me des discernimiento espiritual para poder entenderlos y fortalezcas mi fe para ser obediente a tu Palabra y así disfrutar de todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.