Dios te habla
Mayo 2022
DLMMJVS
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031 

 
¿Te resulta difícil dar gracias siempre? Enviar esta meditación

1 Tesalonicenses 5:18
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”


Dar gracias es algo que, por regla general, surge espontáneamente de nosotros cuando recibimos algún beneficio, ya sea que alguien nos preste un servicio o cuando nos hacen un regalo o cuando recibimos un elogio o cualquier otra cosa que nos agrada. Siempre que haya un mínimo de educación no resulta difícil expresar agradecimiento en esas circunstancias. Es algo natural en el ser humano reaccionar de esta manera.

En general no tenemos problemas para dar gracias a Dios por las cosas buenas que llegan a nuestras vidas. Pero lo que el apóstol Pablo nos dice que hagamos en el pasaje de hoy resulta sumamente difícil, pues va en contra de todo principio natural humano. ¡Realmente parece imposible! ¿Y por qué debemos dar gracias “en todo”? ¿Por qué el apóstol Pablo no dijo “Den gracias cada vez que puedan” o simplemente “Den gracias por todo lo bueno”? Pero, ¡por todo!

Es fácil dar gracias a Dios por un nuevo empleo pero es difícil alabarlo cuando lo perdemos. Ser agradecidos a Dios es fácil cuando nuestros hijos son obedientes pero casi imposible cuando están fuera de control. Si gozamos de buena salud decimos “Gracias, Dios mío” con gran facilidad, pero ¡qué difícil es hacerlo cuando nos sentimos mal! Si nos encontramos bajo los efectos de la gripe, con dolor de cabeza, dolores en los huesos, nausea, malestar general, es prácticamente imposible decir “Gracias, Dios mío.” ¿Cierto?

Debido a la naturaleza humana nuestra gratitud crece en los buenos tiempos y disminuye en los malos. Entonces, ¿cómo podríamos obedecer este mandato de la Palabra de Dios? La clave es aprender a actuar con nuestra naturaleza espiritual en vez de hacerlo con la naturaleza humana. Todo depende de nuestra fe y nuestra confianza en Dios. Si estamos seguros de que Dios está en control de todas las circunstancias, que nada en esta vida sucede sin que él lo permita y además que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28), entonces nos resultará mucho más fácil dar gracias aunque las circunstancias que nos rodean sean negativas. Si mientras estamos bajo los efectos de la gripe pensamos que al quedarnos en cama Dios puede estarnos librando de un terrible accidente en la calle, podremos decir “Gracias, Señor por tu amor y tu protección.”

Si pensamos de esta manera podremos actuar con agradecimiento aun en medio de cualquier prueba por dura que esta sea. El apóstol Santiago nos pide que hagamos algo aún más difícil. Dice Santiago 1:2: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas...” Esto parece algo aún más imposible de lograr. Pero no hay nada, absolutamente nada que Dios nos pide que hagamos en su palabra que no podamos lograrlo con su ayuda. Cuando alabamos a Dios, incluso en los tiempos difíciles, suceden dos cosas importantes dentro de nosotros. Primero, permitimos que se manifieste en nuestras vidas la presencia de Cristo, quien sufrió lo máximo por obediencia a la voluntad del Padre. Segundo, declaramos con hechos nuestra dependencia de Dios y nuestra absoluta confianza de que todo lo que está sucediendo es su voluntad y es para nuestro bien. Así dijo el Señor por medio del profeta Jeremías: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza.” (Jeremías 29:11).

Nuestra parte en este proceso es confiar en nuestro Padre celestial, en su poder, su amor y su fidelidad. Él no nos abandonará nunca, y si nos mantenemos firmes en la fe al final de la prueba recibiremos la recompensa de la misma manera que, después de su muerte y resurrección, Jesucristo fue exaltado “hasta lo sumo”, dice Filipenses 2:9. Cuando confiamos de esta manera podremos dar gracias “en todo.”

ORACION:
Padre santo, te ruego aumentes mi fe y me ayudes a dar gracias por todo lo que pasa en mi vida, bueno o malo, pues se que tú tienes un buen propósito para mí y puedes usar cualquier circunstancia para llevarlo a cabo. En el nombre de Jesús, Amén.