Dios te habla
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Génesis 24:10-14
“Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.”


Abraham quería casar a su hijo Isaac con una mujer de su tierra en obediencia a los planes de Dios en relación a su descendencia. El Señor le había dicho a Abraham que no tomara para su hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales él habitaba, porque ellos adoraban ídolos. Por eso mandó a su criado de confianza a que le trajera una esposa para su hijo de su tierra y de su parentela. El pasaje de hoy nos cuenta que el siervo viajó hasta esas tierras y allí le pidió a Dios que le diera una señal clara de cual era la mujer que él tenía preparada para Isaac.

Y dicen los versículos 15 al 19: “Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.” El criado se maravilló al ver que Dios le había dado una señal tan clara sobre aquella mujer y habló a los padres de Rebeca, los cuales creyeron que la señal había venido de Dios y dejaron ir a su hija con el siervo de Abraham. De vuelta a casa el criado contó a Isaac todo lo que había sucedido, y dice la Biblia que Isaac “tomó a Rebeca por mujer.” (v.67).

Cuando nos encontramos en una de esas situaciones difíciles en las que tenemos que tomar una decisión importante desearíamos ver una señal de Dios que nos indique lo que debemos hacer. Y a veces clamamos: “¡Si tan sólo Dios me diera una señal de qué es lo que yo debo hacer!” Lo cierto es que Dios muchas veces nos envía señales, pero generalmente nosotros estamos tan envueltos en nuestros asuntos que no las vemos o si las vemos no les ponemos atención porque no nos percatamos de que provienen de Dios. Simplemente “no captamos” las señales.

Hay otras señales que constantemente están pasando por encima de nosotros, pero ni por enterados nos damos. Estas son señales electrónicas, ondas radiales, las cuales no tenemos la capacidad de captar. Ahora bien, si encendemos un radio podremos escuchar lo que alguien en la estación que sintonicemos está hablando. ¿Por qué? Porque el radio es un instrumento que está preparado para recibir esas señales. Por eso a los radios se les llama “receptores”.

De igual manera nosotros podríamos captar las señales de Dios si tuviésemos nuestros oídos espirituales preparados para recibirlas. Para ello es necesario establecer una intima comunión con Dios para que su Santo Espíritu nos de el discernimiento espiritual que necesitamos para captar y entender esas señales divinas. Esto solamente podemos lograrlo a través de la lectura diaria de la Biblia y la oración constante, lo cual nos permite crecer espiritualmente y prepara nuestros sentidos para discernir.

¿Te encuentras en una situación en la que necesitas tomar una decisión importante? ¿Has pedido a Dios que te dé una señal de lo que debes hacer? Hazte el firme propósito de orar y esperar confiando en él hasta que veas su señal con toda claridad. Ten la seguridad de que el Señor no te dejará esperando.

ORACION:
Padre santo, te ruego afines mi oído y mi visión espirituales y me des discernimiento para entender cualquier señal que tú me des, de manera que yo vea claramente el camino que debo tomar para agradarte a ti. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.