Mayo 2019
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¿No puedes conciliar el sueño? Enviar esta meditación

Filipenses 4:6, 7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”


Ramón llevaba muchas noches batallando con el insomnio. Entonces decidió ir al médico el cual, después de examinarlo, le dijo que no iba a recetarle medicamentos para dormir. "Si no puedes dormir, ocupa ese tiempo en leer o escuchar una música suave. Tarde o temprano vas a conciliar el sueño", le dijo el doctor. De todas maneras le dio un pequeño sobre indicándole que si después de seguir estos pasos aun no podía dormir lo abriera y tomara de su contenido. Esa noche Ramón se dispuso a tomar lo que él pensaba era la pastilla que le había dado el médico. Pero al abrir el sobre vio que en su interior había una pequeña nota que decía: “Sólo Dios trae paz al espíritu. Lee Salmo 4:8.” Ramón fue a la gaveta donde había guardado su Biblia varios años antes, y leyó: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado.” Entonces se arrodilló junto a su cama y clamó a Dios por paz y sosiego. Inmediatamente una agradable y dulce paz inundó su alma. Allí vino a su mente lo que en una ocasión Jesús dijo a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.” (Juan 14:27). Desde esa ocasión Ramón hizo parte de su vida la “receta” del doctor y durmió en paz cada noche.

Millones de personas en el mundo padecen de insomnio. El estrés, los problemas, las tensiones, la ansiedad, todos estos factores que abundan tanto en nuestros tiempos afectan considerablemente la capacidad de dormir profunda y plácidamente. No es posible conciliar el sueño cuando nuestra mente es bombardeada por pensamientos de preocupación, temor, angustia, etc. Es necesario eliminar esos pensamientos para conseguir la paz que nos lleve a un sueño profundo y reparador. El profeta Isaías nos habla de una “receta” similar a la que el doctor le dio a Ramón. Dice Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

Cuando hablamos de paz, pensamos en descanso, en reposo, en tranquilidad mental y espiritual. La Biblia nos habla del origen de esa paz en Romanos 5:1. Dice así: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Este es el primer paso. Por medio del sacrificio de Cristo en la cruz nuestros pecados son perdonados, es decir somos justificados y como resultado somos reconciliados con Dios. De esta manera comienza un proceso en el cual conocemos la verdadera paz, la que proviene de Dios, la que no depende de las circunstancias sino que existe a pesar de las circunstancias. Jesús les habló de esta paz a sus discípulos en Juan 16:33: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” No es fácil entenderlo pero podemos experimentar esta paz si confiamos en el Señor.

Cuando sientas que estás en medio de una tormenta espiritual o emocional, acude a Dios en oración. El apóstol Pablo, estando preso en una cárcel en Roma, rodeado de muchas incomodidades y sufrimientos y en espera de ser ejecutado en cualquier momento, escribió una carta a los filipenses en la cual los alienta y los exhorta a orar. El pasaje de hoy es parte de esa carta. Aquí les habla de “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento.” No es difícil imaginar las terribles circunstancias en las que Pablo se encontraba cuando escribió esta carta. Pero aun en medio de ellas, él fue capaz de encontrar una paz muy grande, la cual con seguridad le permitía dormir bien durante la noche.

La paz de Dios está a nuestra disposición. ¿Por qué entonces vivir con temor, estrés, ansiedad, incertidumbre? Reflexiona en esta enseñanza. Entiende que tu Padre celestial desea que tú, al igual que el salmista, te acuestes en paz y duermas plácidamente. Sólo tienes que acercarte a Él en oración y confiar para disfrutar de su paz.

ORACION:
Gracias, oh Dios, por la paz que me das en Jesucristo. Ayúdame a vivir en íntima comunión contigo para poder disfrutar de esta paz en todos los momentos de mi vida, buenos y malos. En el nombre de Jesús, Amén.