Mayo 2019
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¿Estás caminando por fe o por lo que ves? Enviar esta meditación

2 Corintios 5:6-7
"Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista)."


En la ciudad de Blackpool, Inglaterra edificaron hace muchos años una gran torre de 117 metros (unos 380 pies) de alto, inspirada por la torre Eiffel de París, la cual se convirtió en una atracción turística. Años después construyeron una plataforma de vidrio laminado en la parte más alta de la torre y le llamaron "El Camino de Fe". El fin que persiguen es dar a la gente la ilusión de que andan en el aire cuando miran hacia abajo. Un periódico publicó la foto de una mujer en el borde de la “invisible” plataforma con los puños cerrados contra su cara, tratando de reunir el valor para dar un paso. Le habían asegurado que la plataforma era completamente segura, pero aún así la mujer tenía miedo de caminar sobre ella.

Los cristianos hemos sido llamados a caminar de manera sobrenatural en un mundo natural. El Espíritu Santo nos capacita para movernos en un nivel superior, el cual no puede alcanzar el mundo sin Cristo. Cuando confiamos en Dios él crea las condiciones que traen su bendición y su favor sobre nuestras vidas. Sin embargo hay muchos cristianos que actúan como la mujer mencionada anteriormente. No se atreven a dar el paso de fe. Se dejan llevar por lo que ven y no por lo que Dios ha dicho que hará. Cuando los problemas y las dificultades se agolpan en nuestras vidas, a menos que respondamos por fe basados en el poder y la misericordia de Dios seremos derrotados.

En el Salmo 23, David declara: "Jehová es mi pastor", y seguidamente expresa con toda seguridad "nada me faltará", ni en el aspecto físico ni en el emocional ni en el espiritual, y afirma que aun en las más terribles circunstancias (“Aunque ande en valle de sombra de muerte”) no habrá de temer a nada ni a nadie. Finalmente resume su seguridad y su confianza de la siguiente manera: "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.” El cristiano debe vivir cada día de su vida buscando la presencia del Señor con el fin de establecer una íntima comunión con él, conocerle y obedecerle. Entonces podremos declarar, como David, que el Señor es nuestro pastor y nosotros sus ovejas, lo cual nos da la seguridad de su cuidado y su protección en todas las circunstancias que encontremos en la vida. De esta manera lo expresó Jesús en Juan 10: 27-28: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”

La Biblia está llena de promesas de Dios para sus hijos. Por ejemplo en el Salmo 5:12, hay una promesa de la cual debemos estar siempre aferrados. Dice: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.” Todos aquellos que hemos sido justificados por la sangre de Cristo debemos esperar el favor de Dios. Es importante que creas estas promesas y tengas fe en que vas a ser recipiente de las mismas en el momento oportuno, conforme a la voluntad de tu Padre celestial. Romanos 4:17 dice que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen.” En momentos difíciles de tu vida debes echar a un lado el temor y por fe “ver” la solución, confiando plenamente que el Señor ya la ha visto y él desea bendecir tu vida y rodearte de su favor. En la Biblia leemos que la fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1).

Sin duda encontraremos en esta vida dificultades y problemas que causarán en nosotros tristeza y aflicción. Así les dijo Jesús a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Esta es la clave: confiar, tener fe. Aunque a tu alrededor haya circunstancias negativas, recuerda que Dios quiere bendecirte y él tiene el poder para hacerlo. Quizás el Señor te esté preparando para que recibas esas bendiciones. No mires las circunstancias que te rodean, concéntrate en el amor y la misericordia de Dios, haz tuyas sus promesas, camina por fe y marcha adelante en busca de la victoria.

ORACION:
Gracias, Padre, por tu promesa de bienestar para mi vida bajo tu cuidado y tu misericordia. Hoy declaro que actuaré conforme a la fe y no a las circunstancias que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.