Mayo 2019
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¿Puedes testificar con amor? Enviar esta meditación

2 Timoteo 2:22-26
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”


En estos tiempos en que vivimos, cada día resulta más difícil declarar nuestra fe en Jesucristo sin que alguien se sienta “ofendido”, y por lo tanto arriesgarnos a dar lugar a una discusión o a un disputa que por regla general no tiene los resultados que Dios espera de nuestro testimonio como hijos suyos. Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos callarnos para evitar contiendas?

El pasaje de hoy, parte de la segunda carta del apóstol Pablo a su hijo espiritual Timoteo, nos muestra una pauta a seguir. En esta carta Pablo le da varios consejos a su joven discípulo, y entre ellos le dice que "no debe ser contencioso, sino amable para con todos.” A aquellos que se oponían a la verdad él debía corregirlos "con mansedumbre", es decir humildemente y con amor.

Apliquemos este principio a nuestras vidas. Debemos tener en cuenta siempre que los que se oponen a nosotros no son nuestros enemigos sino víctimas del enemigo, y están “cautivos a voluntad de él.” Por lo tanto no es fácil esperar de ellos una reacción favorable a nuestras palabras de salvación. Nosotros podemos ser instrumentos de Dios para rescatarlos de la condenación eterna pero debemos testificar de nuestro Señor con amor con el fin de lograr el fin que se persigue. La verdad que se dice en amor es capaz de impactar el espíritu. La verdad sin amor es un dogma que no toca el corazón.

También encontramos un consejo en relación a aquellos que de alguna manera se oponen a nuestras creencias en la primera carta del apóstol Pedro. Aquí leemos lo siguiente: “No os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” (1 Pedro 3:14-15). No debemos cohibirnos de defender la razón de nuestra esperanza: la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero siempre debemos hacerlo con “mansedumbre y reverencia.”

En la Epístola de San Judas Apóstol leemos lo siguiente al respecto: “En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.” (vv.18-21). En primer lugar debemos edificarnos sobre nuestra “santísima fe, orando en el Espíritu Santo”, y debemos mantenernos firmes en "el amor de Dios." De esta manera estaremos siempre preparados para exponer y defender los principios del evangelio de una manera que agrade a nuestro Padre celestial. Entonces el Espíritu Santo hará su obra.

Cuando se habla la verdad con amor, el Espíritu de Dios puede usarla para cambiar la manera de pensar de otra persona. El testimonio que mueve a un alma perdida al arrepentimiento es aquel que muestra la verdad del evangelio de Cristo bajo la dirección del Espíritu Santo y la manifestación del amor de Dios. ¿Puedes tú testificar de esta manera?

Aplica esta enseñanza a tu vida. Edifica tu fe orando diariamente, leyendo la palabra de Dios y meditando en ella. Mantente firme en la gracia y el amor de nuestro Señor. Así cuando se presente ante ti una oportunidad de testificar lo harás de la manera en que Dios espera que lo hagas y “quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”

ORACION
Padre santo, te ruego me llenes de tu Espíritu de manera que cuando yo hable, por mi boca salgan palabras llenas de verdad envueltas en tu precioso amor. Toca con tu poder el corazón de aquellos que reciban esas palabras. Por Cristo Jesús, Amén.