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¿Te molestan mucho las críticas? Enviar esta meditación

Proverbios 15:32
“El que desprecia la corrección no se aprecia a sí mismo; el que atiende a la reprensión adquiere entendimiento.”


Piensa por un momento en la última vez que alguien te criticó por algo que hiciste. ¿Cuál fue tu reacción? ¿Decidiste “contraatacar” en represalia, o aceptaste humildemente la “corrección” y resolviste considerar en oración la “reprensión” que recibiste? Si actuaste de esta última manera, ¡Felicidades! Conforme al pasaje de hoy debes haber adquirido “entendimiento”.

Durante nuestras vidas recibimos infinidad de críticas y asimismo nosotros también criticamos a otras personas. La manera en que recibimos una crítica, así como la forma en que criticamos a alguien puede traer diversas consecuencias. El pasaje de hoy nos exhorta a recibir y a procesar la crítica sabiamente. Seguramente habrá ocasiones en las que recibiremos palabras duras dichas con ira y coraje; quizás a veces la crítica sea injusta o mal intencionada, pero la Biblia nos enseña que aún así debemos actuar con mansedumbre. Cuando recibas una crítica que te ofenda o te haga sentir mal no reacciones bruscamente, pues esto agravaría la situación. Recuerda que “la blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.” (Proverbios 15:1).

Debemos escuchar atentamente todos los consejos o críticas que nos den. Luego es nuestra obligación traerlas delante de Dios en oración. En su sabiduría él nos dirá si son ciertas o si no tienen fundamento, y su Santo Espíritu nos indicará la forma en que debemos actuar. A veces no es fácil actuar de esta manera, pero es necesario hacer un esfuerzo y sacar el máximo de provecho de las circunstancias. En sentido general hay ciertos pasos a seguir cuando recibimos una crítica:

Primero, debemos tratar de entender lo que nos están diciendo, es decir mostrarnos receptivos ante la crítica. No contraatacar ni ponernos a la defensiva. Debemos intentar ponernos en el lugar del que emite la crítica y analizar lo que nos quiere transmitir. Tal vez tenga algo de razón si no toda la razón. Segundo, debemos hacer preguntas acerca de la crítica para aclarar cuál es la intención de nuestro crítico. Se pueden usar expresiones como: “¿Podrías ser más específico?”, “¿Qué es exactamente lo que me quieres decir?”

Tercero, tratemos de distinguir la intención que hay en la crítica y evaluar si se trata de una crítica constructiva o no. Analizando detenidamente la crítica nos ayuda a interpretarla de forma adecuada, ya que es muy importante distinguir las verdaderas críticas de las que no lo son. A veces nos ponemos tan a la defensiva que interpretamos cualquier comentario como una crítica. Es una buena idea pedir sugerencias, preguntando al crítico su opinión. Por ejemplo se pueden hacer preguntas como: “¿Qué tú crees que puedo hacer?”, “¿Tú crees que sería conveniente que...?” Esto haría pensar a esa persona, y quizás se dé cuenta si se ha excedido en su crítica.

Ante toda crítica desagradable de que seamos objeto, estamos llamados a responder conforme al ejemplo de Cristo. Él dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.” (Mateo 11:29). De lo contrario, nuestras reacciones en la carne pueden crear una situación de contienda y nuestro testimonio no va a glorificar el nombre de Dios. En 2 Timoteo 2:23-24, el apóstol Pablo escribe: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.”

Cuando recibas críticas en algún área de tu vida, recuerda responder con amor y descansar en la sabiduría de Dios antes de actuar. Si tú decides aplicar esta enseñanza en tu vida puedes tener la absoluta seguridad de que te mantendrás en el centro de la voluntad de Dios y disfrutarás de sus bendiciones y serás un instrumento del Señor para ministrar a la persona que te criticó.

ORACION:
Mi amante Señor, te ruego me des sabiduría para recibir en un espíritu de humildad y mansedumbre toda crítica aunque me cause dolor, y actuar conforme a la dirección de tu Espíritu Santo para que tú seas glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.