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¿Estás desviando tu atención del Señor? Enviar esta meditación

Apocalipsis 2:1-7
"Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”


Muynak fue una vez un floreciente puerto pesquero del Mar de Aral (antiguamente uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, con una superficie de 68,000 kilómetros cuadrados). Pero hoy Muynak está en el borde de un desierto amargo y salado. Sobre las dunas de arena se ven los cascos oxidados de una flota pesquera que una vez navegó por encima de la superficie de la fuente de vida de Asia Central. Las cosas empezaron a cambiar desde la década de 1960, cuando los planificadores del gobierno soviético construyeron canales para desviar los ríos que alimentaban este inmenso lago con el fin de irrigar los campos de algodón más grandes del mundo. Nadie pudo prever el desastre ecológico que resultaría de ello. El Mar de Aral se ha reducido a menos del 10 por ciento de su tamaño original. El clima se ha vuelto muy extremo, la temporada de cosecha se ha acortado en dos meses, y el ochenta por ciento de la tierra cultivable de la región se ha arruinado por las tormentas de sal que azotan desde el seco lago. Este hecho se ha calificado como uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en la historia reciente.

En la iglesia de Efeso sucedió algo similar a la historia de Muynak. Aunque una vez eran una comunidad espiritual floreciente, habiendo trabajado "arduamente" por amor al Señor, los creyentes de Efeso concentraron sus esfuerzos casi de manera automática en las obras que estaban haciendo y desviaron su atención de su relación personal con Jesucristo. En el pasaje de hoy el Señor reconoce las buenas obras que ellos habían hecho, pero les dice: “Tengo contra ti que has dejado tu primer amor.” Es decir, permitieron que el ardiente entusiasmo de sus primeros días se extinguiera. Seguían siendo activos en el servicio, pero había desaparecido lo más importante en su relación con Cristo: Su ferviente amor por él. Por eso, por medio del apóstol Juan, el Señor les advierte: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.” Debemos ser muy cuidadosos, pues no es difícil que nos pase lo mismo que les pasó a los efesios. A veces estamos tan ocupados en la obra del Señor que nos olvidamos del Señor de la obra.

Muchas situaciones en la vida tienden a desviarnos de la trayectoria que la palabra de Dios nos indica que sigamos. Por eso nuestra meta debe ser permanecer firmes y continuar sin apartarnos de la senda trazada por el Señor. La Biblia dice: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda, aparta tu pie del mal.” (Proverbios 4:26-27). No es fácil para el ser humano permanecer en el camino recto durante toda la jornada aquí en la tierra, pero si mantenemos los ojos fijos en Cristo, si cada día buscamos su rostro en oración, si alimentamos diariamente ese primer amor por medio de la Palabra de Dios tendremos la fuerza para mantenernos en una comunión íntima con él. Y si nuestra naturaleza pecaminosa en algún momento hiciere que nos desviemos, nuestro amante Padre siempre está dispuesto a perdonarnos si venimos a él arrepentidos y listos a continuar caminando junto a él.

ORACION:
Padre santo, ayúdame a reconocer cualquier cosa que desvíe mi atención de amarte a ti sobre todas las cosas. No permitas que me desvíe del camino que tú has trazado para mí. Ayúdame a serte fiel y a someterme a ti. En el nombre de Jesús, Amén.