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¿Sabes tú que Dios te está mirando? Enviar esta meditación

Salmo 33:13-19
“Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre.”


En esta era de tantos avances en la electrónica, todos sabemos que hay muchos dispositivos que se pueden ocultar para escuchar clandestinamente. Se puede espiar la oficina, el cuarto del hotel o el teléfono de una persona de tal manera que se escuchen todas las conversaciones que se lleven a cabo. Esto se logra mediante micrófonos altamente sensibles que son tan pequeños que se pueden esconder fácilmente. Los jefes de gobierno, funcionarios públicos y los hombres de negocios que ocupan posiciones estratégicas constantemente toman precauciones para evitar ser escuchados secretamente, sobre todo cuando están en un lugar que no les resulta familiar.

Otro método de vigilancia muy común en estos tiempos es la grabación de videos con cámaras ocultas, situadas en lugares estratégicos en tiendas, bancos, edificios del Gobierno y muchos otros lugares en los que, por una razón u otra, resulta importante mantener una constante observación. Con frecuencia vemos en la televisión noticias acerca de delincuentes que han sido capturados, juzgados y condenados debido a que las imágenes de sus actos criminales fueron grabadas en un video por una cámara oculta, sin que ellos tuvieran la más mínima idea de que estaban siendo “observados”. ¡Qué sorpresa cuando el día del juicio, a la vista del juez y de todos en la corte, se mostraron las imágenes del momento en que el acusado estaba cometiendo el delito!

¿Has pensado alguna vez que Dios escucha todo lo que decimos y ve todo lo que hacemos en cada momento del día? ¿Y que algún día tendremos que dar cuenta ante él? Hebreos 4:13 dice que “todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” El pasaje de hoy dice que desde el cielo Dios está mirando “a todos los hijos de los hombres.” Y que su mirada está "sobre todos los moradores de la tierra.” Dice que él está atento a "todas sus obras", es decir Dios está al tanto de todo lo que hacemos, y conoce los más mínimos detalles de nuestras vidas. Mateo 10:30 dice que aun "nuestros cabellos están todos contados." ¡Hasta ese punto llega el conocimiento de Dios de nuestras vidas!

Para aquellos que buscan el rostro del Señor y obedecen su palabra estas son buenas noticias, pues él está siempre listo para brindarnos su cuidado y su protección cuando lo necesitamos. Así dice el pasaje de hoy: “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre.” Sin embargo, para aquellos que no temen a Dios y no obedecen su palabra, esta es una advertencia de que sus obras no pasarán desapercibidas a los ojos del Todopoderoso. Dice Proverbios 15:3: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.”

En su segunda carta a los corintios el apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:10). Cuando llegue ese momento, los que creyeron en el Hijo de Dios recibirán recompensa, mas los que no creyeron irán a la eterna condenación. Así declara Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Apliquemos esta enseñanza en nuestro diario vivir, y estemos siempre conscientes de que nada de lo que hablamos o hacemos es ajeno a Dios, y que de todo tendremos que dar cuenta. Esto puede ayudarnos a reflexionar cuidadosamente antes de actuar.

ORACION:
Amante Padre celestial, te ruego me ayudes a estar siempre consciente de que tú estás al tanto de todos mis actos, y dame la fuerza y el valor para agradarte en todo lo que hago. En el nombre de Jesús, Amén.