Marzo 2019
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¿Te has alejado de Dios? Enviar esta meditación

Deuteronomio 29:14-20
"Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros. Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado; y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo.”


En este pasaje, por medio de Moisés, Dios le recuerda al pueblo de Israel el pacto que había hecho con ellos y la encomienda de llevar su palabra a otros pueblos que no le conocían. En Éxodo 19:6 les dijo: "Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa." Ahora Moisés les advierte acerca del peligro de desviarse del plan divino: “No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones.” Y entonces les habla de las consecuencias de apartarse de él: “No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo.” A pesar de las advertencias este pueblo rebelde se desvió de los principios del pacto y prefirieron adorar ídolos y dioses falsos a los cuales podían ver y tocar. Y como consecuencia de sus acciones toda una generación murió en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida.

En mayo de 1998 el mal funcionamiento de un procesador de control a bordo del satélite de comunicaciones Galaxy IV hizo que éste rotara fuera de su órbita y se alejara de la Tierra. En un instante millones de receptores dejaron de captar las señales del satélite y como resultado miles de comercios y negocios, estaciones de radio y televisión y muchas otras entidades se afectaron. Todo porque el satélite se dirigió en una dirección equivocada alejándose del lugar en el que se suponía estuviese.

Al igual que el pueblo de Israel recibió de Dios la encomienda de ser testimonio a los pueblos que les rodeaban, los cristianos hemos recibido de nuestro Señor Jesucristo la encomienda de predicar el evangelio y ser un testimonio positivo para todos aquellos que nos rodean. Cuando estamos cerca de Dios el Espíritu Santo puede utilizarnos para ministrar a esas personas a través de nuestro testimonio. Si nos alejamos de Dios dejamos de ser los instrumentos que él puede usar para llevar adelante sus planes para este mundo. Somos entonces como satélites fuera de la órbita de amor y misericordia de Dios.

¿Estás fuera de órbita hoy? ¿Te has alejado de Dios? ¿La dirección que llevas te aleja cada vez más del Señor? Da hoy mismo una vuelta en U y regresa a los brazos de amor y misericordia de tu Padre celestial. Él espera por ti para darte un abrazo como hizo aquel padre en la parábola del hijo pródigo (Lucas 15). Quizás pienses que te has alejado demasiado, que has pecado "demasiado" y que Dios no te va a perdonar. Nunca habremos pecado “demasiado” si nos arrepentimos de corazón y venimos al Señor. La Biblia dice en 1 Juan 1:9 que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Si te arrepientes de corazón y regresas a Dios, si buscas su rostro por medio de la oración encontrarás sus brazos de amor abiertos para ti. El Señor te recibirá, serás limpio en la sangre de Cristo y podrás de nuevo vivir en la esfera de sus bendiciones para tu propio beneficio y el de todos los que te rodean.

ORACION:
Amante Padre, por favor perdóname por haberme alejado de tu santa presencia. Hoy vuelvo a ti arrepentido deseando permanecer junto a ti por siempre y que tú me uses para honra y gloria de tu nombre. Por Cristo Jesús, Amén.