Marzo 2018
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¿Conoces verdaderamente a Jesús? Enviar esta meditación

Mateo 1:18-25
“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.”


En el mundo hay muchas ideas diferentes acerca de quién es Jesús, pero no son muchos los que verdaderamente le conocen. Los cristianos tenemos muy buenas razones para creer que Jesús es el Salvador prometido por Dios, y no un simple profeta o un carismático predicador, como algunos dicen. Primeramente porque en él se cumplieron cientos de profecías del Antiguo Testamento. Por ejemplo, siglos antes de que Jesucristo naciera, el profeta Isaías anunció su nacimiento virginal: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Isaías 7:14). Del cumplimiento de esta profecía nos habla el pasaje de hoy.

En Miqueas 5:2 el profeta Miqueas reveló el lugar exacto donde él nacería: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel.” Pasaron varios siglos, y esta profecía se cumplió cuando el ángel del Señor proclamó a los pastores: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lucas 2:10-11).

Vemos también en Ezequiel 34 que Dios muestra su descontento con la forma en que los pastores trataban a su pueblo, a quienes él llama “mis ovejas”, y por medio del profeta declara: “He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” (Ezequiel 34:11). Siglos mas tarde, Jesús declaró: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11). Más adelante afirma: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna.” (Juan 10:27-28). Sin duda una prueba irrefutable de la declaración de Jesús en Juan 10:30: “Yo y el Padre uno somos.”

Además de todo esto, su vida en este mundo, limpia totalmente de pecados, su ministerio y todos sus milagros muestran de manera incuestionable que Jesús es el único y verdadero Hijo de Dios y nuestro prometido Salvador. Dondequiera que Jesús fue predicó la verdad y enseñó acerca del reino de Dios. Siempre mostró a todos su amor y consoló a los que sufrían, sanó a los enfermos, y hasta levantó a algunos de los muertos.

Sin embargo, el más importante de todos sus logros fue reconciliarnos con el Padre y darnos la vida eterna a través de su muerte en la cruz y posterior resurrección. Jesús dejó su gloria y vino a este mundo con el fin de darse a sí mismo como expiación por nuestros pecados, y para revelarnos al Padre de manera que nosotros pudiésemos tener una relación personal con él. Él es la promesa de Dios para nosotros, y cuando creemos en él, viene a morar en nosotros para siempre y nos da vida eterna. Así declaró Jesús en Mateo 17:3-4: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese."

Esta enseñanza nos muestra de manera muy clara la importancia que tiene que conozcamos a Jesús y por medio de él al Padre. ¿Quieres conocerles íntimamente? Lee la Biblia diariamente, medita en lo que lees y pasa tiempo en oración. Poco a poco irás entablando una íntima relación con el Señor y llegarás a conocerle profundamente.

ORACION:
Padre santo, gracias por tu plan de salvación, que comenzó con el nacimiento de Jesús y terminó con su muerte y su resurrección. Capacítame para conocer íntimamente a tu Hijo amado y así poder disfrutar plenamente de tus bendiciones. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.