Marzo 2018
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¿Qué pensamientos albergas en tu mente? Enviar esta meditación

Filipenses 4:8
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”


Los pensamientos son parte fundamental de nuestra identidad como seres humanos. Todo lo que hacemos (bueno o malo) tiene su origen en un pensamiento que en algún momento se manifestó en nuestra mente. Básicamente podemos afirmar que nuestra personalidad está íntimamente relacionada con nuestros pensamientos. Cuando, por alguna razón, un pensamiento comienza a generarse en la mente, este es el momento de rechazarlo o de permitir que se desarrolle y se convierta en un deseo en nuestros corazones. Entonces lo más probable es que actuemos guiados por ese sentimiento. Proverbios 23:7 afirma lo siguiente: "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él." Es decir, cuando nosotros actuamos movidos por nuestros pensamientos podemos asegurar que "somos lo que pensamos." Es, por lo tanto, sumamente importante que analicemos los pensamientos antes de que se conviertan en acción.

No debemos olvidar que el enemigo de nuestras almas aprovecha toda oportunidad para poner en nuestras mentes pensamientos cuyo contenido puede afectar negativamente nuestros sentimientos, y por lo tanto dar lugar a acciones que están totalmente en contra de los principios divinos. Cuando, en Génesis capítulo 3, la serpiente entabló una conversación con Eva su fin era moverla a hacer lo contrario de lo que Dios había dicho prohibiéndoles a ella y a Adán que comieran del "fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal." Así es que sutilmente puso en la mente de ella pensamientos contrarios a la orden de Dios. Eva decidió dejarse guiar por estos pensamientos en lugar de rechazarlos y, acercándose al árbol prohibido, "tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella." (Génesis 3:6). Todos conocemos las terribles consecuencias de su acción.

Desde aquel momento se estableció una lucha en la mente humana entre los "buenos" y los "malos" pensamientos. En su segunda carta a los creyentes en Corinto el apóstol Pablo les habla acerca de la existencia de esta batalla espiritual que se lleva a cabo en la mente, y les da un valioso consejo. Dice 2 Corintios 10:3-5: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” Cuando Pablo dice “aunque andamos en la carne”, se está refiriendo a nuestra condición humana, pero afirma que a pesar de eso debemos vivir bajo la dirección y protección de Dios, usando las armas espirituales que él nos provee para destruir las fortalezas mentales que el enemigo puede usar para controlar nuestras acciones, y “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”

Llevar cautivos los pensamientos a la obediencia a Cristo significa que no debemos permitir libertad de actuar a los pensamientos que llegan a nuestra mente, sino traerlos a la presencia y la luz de Jesucristo y sujetarlos a la autoridad de su palabra. Significa que debemos examinar y comparar cada uno de nuestros pensamientos con el modelo de pensamiento que Dios ha establecido para nosotros en Cristo Jesús. El pasaje de hoy nos enseña la manera de definir en nuestras mentes este modelo de pensamiento. Aquí Pablo nos exhorta a comparar los pensamientos que llegan a nuestras mentes con "todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre" y rechazar todo lo que no esté de acuerdo a estos patrones. Una vez que hacemos de esta práctica un hábito, seremos invulnerables a los ataques del enemigo y viviremos en la paz de Dios. Así dice Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

ORACION:
Bendito Padre celestial, gracias porque puedo llegarme a ti confiadamente en busca de tu ayuda. Te ruego me ayudes a rechazar todo pensamiento que venga a mi mente que no esté de acuerdo a tu palabra. Yo declaro que haré todo lo posible para que mi mente esté constantemente enfocada en ti. En el nombre de Jesús, Amén.