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¿Vives tú una vida de integridad? Enviar esta meditación

Salmo 26:1-3
“Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad.”


Según el diccionario "integridad" significa totalidad, plenitud; algo que está completo, que no le falta absolutamente nada, que está perfecto. En este pasaje el salmista declara que ha caminado en integridad, es decir su comportamiento ha sido perfecto porque ha confiado en el Señor "sin titubear", o sea sin dudar, sin vacilar.

El actor norteamericano Harry Elders se destacó a través de varias décadas, a partir de los años 60, trabajando como locutor y actor de radio y televisión. Uno de sus proyectos favoritos era un programa de radio en el que se escenificaban conversiones a Cristo. Pero ya fuera que estuviese narrando un video sobre misiones extranjeras o una promoción para un banco, su integridad se destacaba en todo lo que hacía. No había conflicto entre sus actos y sus palabras. Cuando alguien trataba a Harry recibía virtud, amabilidad y principios. Cuando Harry murió, un periódico local publicó una columna de tributo a él titulada: “Se calla una voz de integridad, pero sus mensajes siguen vivos.”

En el libro de Números la Biblia narra la trayectoria del pueblo israelita a través del desierto con rumbo a la tierra prometida después de haber sido liberados de la esclavitud en Egipto. En el capítulo 13 finalmente llegan frente a la tierra de Canaán, la cual Dios les había dado. Allí Moisés manda a doce espías a reconocer la tierra y después de cuarenta días regresan con el informe de lo que vieron. Diez de los doce espías describieron un escenario totalmente pesimista y aconsejaron al pueblo a no continuar el camino que llevaban. Solamente dos de ellos (Caleb y Josué) mostraron total confianza en el plan de Dios de entregarles a ellos aquella tierra y los exhortaron a continuar adelante. Finalmente el rebelde pueblo de Israel decidió dejarse guiar por el consejo de los diez y desobedecer a Dios volviendo atrás.

Más adelante la Biblia dice: “Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová.” (Números 32:10-12). Así que, como consecuencia de sus acciones, no verían la tierra prometida los varones de veinte años o más. Toda una generación moriría en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida. La consecuencia de la desobediencia a Dios es muerte. Lo fue al principio de la creación y lo ha seguido siendo a través de los siglos y lo será siempre. El final fue triste para el pueblo de Israel. ¿Y cuál fue la causa? “Por cuanto no fueron perfectos en pos de mí”, dijo el Señor. En la versión Reina Valera actualizada dice: “Porque no me siguieron con integridad.”

Integridad, perfección, entrega total, no obediencia a medias. Esto espera Dios de cada uno de nosotros. Cuando nos rendimos totalmente a él, entonces él derrama bendiciones hasta que sobreabundan. Caleb y Josué actuaron con integridad y después pudieron disfrutar de la tierra prometida. De ellos dijo el Señor que fueron “perfectos” en pos de él. Por el contrario, cuando no obramos con integridad delante del Señor tenemos que pagar las consecuencias, como les sucedió a la mayoría de los israelitas.

¿Cómo actúas tú en tu diario vivir, en tu hogar, en tu trabajo, con tus amistades? ¿Eres obediente a las instrucciones que Dios te da en su palabra? ¿Actúas con integridad y sinceridad? ¿Permites que la íntegra vida de Jesús se manifieste a través de ti?

Debido a nuestra naturaleza carnal nada de esto es fácil, pero si buscamos el rostro del Señor cada día de nuestras vidas, él nos ayudará a lograrlo. Pide a Dios como pidió el salmista: “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.”

ORACION:
Bendito Padre celestial, te ruego examines mi corazón y si hay allí algo que no sea de tu agrado, por favor arráncalo de mi vida. Ayúdame a vivir una vida de integridad, de manera que yo sea perfecto en pos de ti siempre. En el nombre de Jesús, Amén.