Diciembre 2017
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¿Cuáles son tus resoluciones para el nuevo año? Enviar esta meditación

Hebreos 12:1-2
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”


Estamos al comienzo de un nuevo año. Este es el tiempo en el que generalmente se hacen resoluciones y promesas acerca de cosas que deseamos cambiar en nuestras vidas, o se establecen metas a las que queremos llegar. Lamentablemente, muchas de estas resoluciones son las mismas que hemos hecho en años anteriores, y que por un motivo u otro nunca se cumplieron. Por regla general la razón es que nos enfocamos más en los medios que en el fin mismo, y por lo tanto perdemos de vista la meta. Por ejemplo, muchos se hacen el “firme” propósito de perder peso. Pero lo cierto es que “perder peso” no es el fin que verdaderamente desean, sino que es sólo el medio para llegar a ese fin. El verdadero propósito es lucir bien físicamente, sentirse bien sicológicamente, gozar de buena salud, etc. Este es el fin al que se llega cuando se pierde peso, pero los esfuerzos se concentran en el medio, no en el fin.

Hay muchas otras resoluciones de año nuevo que se rigen por este mismo principio. Queremos ganar más dinero, tener un carro nuevo, o una nueva casa, o encontrar la pareja ideal, etc., pero en realidad lo que deseamos es ser felices, vivir una vida confortable, disfrutar de paz y tranquilidad, e inconscientemente nos enfocamos en los medios que, creemos, pueden llevarnos a ese fin en lugar de concentrarnos en el fin.

El pasaje de hoy dice: “…corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe...” Cuando vamos por esta vida con la mirada fija en Jesús, nos estamos enfocando en el fin, pues él es la paz, la verdad, la felicidad, el pan de vida, el agua viva, el poder, el consuelo, el único camino al cielo, en fin todo lo que podemos desear en esta vida está en Jesucristo. Así lo afirma el apóstol Pablo en su carta a los colosenses: “Vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” (Colosenses 2:10). No necesitamos nada más.

Teniendo esto en cuenta, hazte el propósito de seguir este simple ABC durante todo este nuevo año:

Ama a Dios sobre todas las cosas.
Jesús les contestó a los escribas y fariseos en Marcos 12:30: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Cuando diariamente escudriñamos la Palabra de Dios llegaremos a conocerle íntimamente y sentiremos su paz, su gozo y su infinito amor. Entonces le amaremos sobre todas las cosas.

Busca el rostro del Señor cada día.
En el Sermón del monte Jesús se dirigió a aquellos que vivían llenos de afán por satisfacer sus necesidades, y les dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33). Cuando al comienzo de cada día buscamos el rostro del Señor en oración, él suplirá “todo lo que nos falta”, dice Filipenses 4:19.

Clama a Dios por su ayuda y espera en él confiadamente.
A través del profeta Jeremías, Dios nos dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3).

Aplica esta enseñanza en tu vida y establece una íntima relación con Dios. Este es el fin que debemos perseguir. Cualquier esfuerzo en otra dirección será en vano. Cuando humildemente aceptamos nuestra incapacidad para llegar a la meta y dejamos todo en manos de Dios veremos su mano actuando en nuestras vidas. Así dice 1 Pedro 5:6-7: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

¿Cómo está tu relación con Dios? Cierra tus ojos y medita en esto por unos minutos. Este es un buen momento para que hagas la firme resolución de mejorar tu relación con el Señor en este nuevo año.

ORACION:
Padre amado, en este nuevo año que comienza yo anhelo crecer espiritualmente y establecer una íntima relación contigo. Quiero amarte más, buscarte más y conocerte más. Te ruego me ayudes en el propósito de orar más y de leer más la Biblia. En el nombre de Jesús, Amén.