Dios te habla
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Salmo 55:22
“Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo.”


Una carga es un peso que llevamos a cuesta. Ya sea desde el punto de vista físico, emocional o espiritual. Todos nosotros en algún momento hemos experimentado una carga de cualquiera de estos tipos. Y por regla general nuestras vidas se han visto afectadas negativamente como consecuencia de esas cargas. ¿Qué dice la Biblia que debemos hacer con nuestras cargas? El pasaje de hoy nos exhorta a echarlas sobre el Señor. Aquel que una vez llevó el peso de nuestros pecados para darnos la salvación de nuestras almas nos dice ahora que echemos sobre él la carga de nuestros problemas, y él nos "sustentará".

Según el diccionario, la palabra “echar” significa: “Hacer que una cosa vaya a parar a alguna parte, dándole impulso con la mano o de otra manera.” Por ejemplo, si yo tengo un libro en mi mano, y hago un gesto de tirarlo pero no lo suelto, ¿es esto “echar”? No, porque el libro no ha ido a parar a otra parte. Todavía está en mi mano, porque no lo solté. Ahora bien, si esta vez lo suelto de mi mano y el libro va a parar a otra parte, esto si es “echar”. Por otro lado, la palabra “sustentar” quiere decir “mantener, sostener”, es decir, proveer a uno del alimento necesario, prestar apoyo o auxilio. Eso es lo que el Señor puede hacer con cada uno de nosotros. Eso es lo que él desea hacer a cada uno de nosotros. Proveernos del alimento que necesitamos (tanto físico como emocional o espiritual), suplir nuestras necesidades, ayudarnos, prestarnos auxilio. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, dice el Salmo 46:1. Pero antes de recibir su ayuda, nosotros tenemos que echar sobre él nuestras cargas. Eso es lo que dice el pasaje de hoy.

Se cuenta de un hombre que iba caminando con un bulto en la cabeza. Otro hombre que iba manejando un camión se detuvo y lo invitó a subir a la parte de atrás para llevarlo a su destino. El hombre se subió pero para sorpresa del chofer, al mirar por el espejo retrovisor unos minutos después, vio que aquel hombre todavía llevaba el bulto sobre su cabeza en vez de echarlo en el piso del camión. Nosotros muchas veces actuamos de esta manera con el Señor, a pesar de que él nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). Quizás nos sepamos de memoria este versículo, y probablemente en medio de la prueba lo pongamos en práctica y vengamos al Señor con nuestras cargas. Sin embargo muchas veces no recibimos ese descanso que Jesús nos promete. ¿Por qué? Simplemente porque no echamos las cargas sobre él. Nos quedamos con ellas. No las soltamos, igual que hizo el hombre de la historia. Simplemente porque no tenemos fe. Nos aferramos a lo que nosotros consideramos es la manera correcta de resolver el problema e inconscientemente queremos continuar en control. No estamos dando el control al Señor.

Dios no nos va a bendecir de la manera que él desea hacerlo, mientras no echemos nuestras cargas sobre él. Ese es el requisito. Fe absoluta. Confianza. Seguridad en su poder y en su amor. Si te resulta difícil soltar tus cargas en los brazos del Señor, clama a él para que te ayude a hacerlo. La Biblia dice que su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9). Si reconocemos y confesamos que somos débiles, que no podemos hacer lo que debemos hacer aunque queramos, Dios nos dará la fuerza y aumentará nuestra fe para poder hacerlo. En este caso, cuando logremos echar nuestras cargas sobre él recibiremos el descanso espiritual y el sustento que tanto necesitamos.

ORACION:
Mi amante Padre celestial, gracias por la oportunidad que me das de echar mis cargas sobre ti. Pero confieso que no tengo suficiente fe para soltarlas. Por favor ayúdame a rendirme totalmente y ceder a ti el control de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.