Dios te habla
Diciembre 2021
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¿Por qué debes adorar a Dios? Enviar esta meditación

Romanos 12:1-2
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."


En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo describe paso a paso la obra maravillosa de la gracia salvadora de nuestro Señor Jesucristo. Primeramente expone la degeneración de la raza humana causada por el pecado y las consecuencias de ese pecado (capítulos 1 al 3). Todo ser humano está incluido, no hay excepción. Dice Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Después Pablo escribe acerca de la misericordia divina que justifica al pecador, concediéndole perdón completo por medio del sacrificio de Cristo (capítulos 4 al 6). Dice Romanos 5:1-2: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” Y Romanos 6:23 afirma que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Más adelante enfatiza en el poder del Espíritu Santo y su obra transformadora en nuestras vidas, que nos capacita para vivir vidas santas como parte del plan de Dios, con el fin de que seamos “hechos conformes a la imagen de su Hijo.” (Romanos 8:29). En resumen, los primeros once capítulos de esta carta nos hablan de las obras de Dios en nosotros o a favor de nosotros.

El capítulo 12 empieza diciendo: “Así que...”, es decir “Por consiguiente...”, “Considerando lo que hasta ahora he dicho...” o "Por lo tanto, teniendo en cuenta la infinita misericordia de Dios...”, “presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios…” Igualmente podríamos decir “rendid totalmente vuestros cuerpos.” Así como en el Antiguo Testamento no se le daba ningún otro uso a la ofrenda que se quemaba en el sacrificio, nosotros debemos entregarnos a Dios en ese mismo espíritu de sacrificio. Cuando Pablo habla del "cuerpo", él quiere decir "todo tu ser". No se trata sólo de adorar o amar a Dios con tu cuerpo físico, sino también “con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, como le dijo Jesús al intérprete de la ley en Mateo 22:37.

Adorar a Dios es amarle sobre todas las cosas, es agradarle en todo, es obedecerle aun en contra de nuestra voluntad, es entregarnos a él en cuerpo y alma, no solamente los domingos en la iglesia, sino cada día de nuestras vidas y en todas las circunstancias que puedan presentarse. El principal propósito de todo ser humano debe ser amar y adorar a Dios. Esto puede resultar más fácil si llegamos al pleno convencimiento de que si su Hijo ha muerto por nosotros, entonces lo menos que podemos hacer nosotros es vivir para él. El atleta y misionero inglés Charles Thomas Studd declaró: “Si Jesucristo es Dios y murió por mí, ningún sacrificio de mi parte para él puede ser demasiado grande.” Isaac Watts, uno de los más grandes compositores de Inglaterra, escribió más de 750 himnos. Uno de estos himnos dice lo siguiente: “Un amor tan asombroso, mi corazón demanda, mi vida, todo mi ser.” Otro himno dice: “¡Amado Cristo!, no podré jamás pagar tu amor; mas lo que tengo doy a ti, tu siervo soy, Señor.” ¡Qué expresiones tan lindas de entrega total! Sin duda apoyadas por el testimonio de estos grandes siervos de Dios.

Dios te hizo para amarte y bendecirte, y para que tú le adores. El pecado afectó el plan original de Dios, pero tú puedes renovar tu entendimiento permitiendo que el Espíritu Santo obre en tu vida. El Señor desea entablar una íntima comunión contigo. Él ha tomado la iniciativa acercándose a ti. Corresponde tú acercándote a él escudriñando su Palabra y pasando tiempo de oración cada día de tu vida. Entonces comprobarás "cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12:2). Obedece y los maravillosos planes de Dios se harán una realidad en tu vida.

ORACION:
Padre celestial, yo quiero vivir la vida que tú has creado para que yo viva. Quiero que tu propósito en mí sea una realidad. Ayúdame a vivir de manera que mi propósito principal sea adorarte y amarte con todas mis fuerzas. En el nombre de Jesús, Amén.