Enero 2020
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Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”


En la Epístola a los Hebreos, su autor se dirige a un grupo de judíos que se habían convertido al cristianismo, los cuales estaban siendo hostigados y perseguidos por los demás judíos inconversos. El propósito de esta carta era alentar a estos nuevos cristianos a mantenerse firmes en la fe y ser buenos testimonios ante aquellos que les rodeaban. El pasaje de hoy es una exhortación a mantener la paz con todos a pesar de los ataques y las ofensas, y a vivir una vida de “santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” ¿Qué significa exactamente “santidad”? En el Nuevo Testamento leemos lo siguiente en relación al significado de la palabra “santidad”:

Primero:
El creyente da el primer paso hacia la santidad en el momento que acepta a Jesucristo como su salvador. Esto significa que ha sido “separado por Dios para Dios”. Vemos por ejemplo que en su primera carta a la iglesia de Corinto el apóstol Pablo les menciona algunos ejemplos de personas que no heredarán el reino de los cielos debido a su comportamiento pecaminoso. Y seguidamente les dice: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6:11).

Segundo:
Este proceso de santificación se lleva a cabo por medio de la obra continua del Espíritu Santo en nuestras vidas. Implica cambios profundos en nuestra mente, alma y corazón y requiere nuestra activa participación en el mismo. Esto escribe el apóstol Pedro en su primera carta, en la cual exhorta a sus lectores a vivir una vida de santidad: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:14-16).

Mientras se lleva a cabo este proceso, el creyente se va alejando progresivamente de todo comportamiento pecaminoso a medida que van desapareciendo hábitos y costumbres mundanas, y se va realizando en él una verdadera transformación cuyo objetivo fundamental es el deseo de Dios de que lleguemos a ser “conformes a la imagen de su Hijo.” (Romanos 8:29). Vivir en santidad implica un estilo de vida, un estado mental y espiritual que refleje una constante disposición del corazón a agradar y obedecer al Señor, independientemente de las circunstancias que haya a nuestro alrededor. A esto se refiere el autor de esta carta al decirle a los judíos convertidos: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Tercero:
Finalmente, la santificación completa o perfecta se manifiesta cuando el creyente llega al final de su vida en este mundo y va al cielo donde vivirá por la eternidad junto al Señor, quien “transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.” (Filipenses 3:21).

Una vida de santidad debe ser la meta principal de todo cristiano. La vida de santidad es agradable y llena de gozo, contraria a la manera de pensar del mundo que relaciona la santidad con privaciones, caras tristes, y personas frustradas y sin ninguna ilusión. Cuando un cristiano vive en santidad, aun en medio de situaciones difíciles puede disfrutar de la paz, el gozo y las bendiciones de Dios. Así lo expresa David en el Salmo 16:11: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”

No podremos disfrutar del amor de Dios en toda su plenitud, no podremos experimentar de manera completa el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas, no podremos sentir plenamente "la paz que sobrepasa todo entendimiento" y el gozo exquisito de la presencia de Dios mientras no vivamos vidas santificadas. Toma hoy la firme decisión de vivir en santidad, busca diariamente el poder que necesitas para lograrlo por medio de la lectura de la Biblia y la oración, y con la ayuda del Espíritu Santo lo alcanzarás.

ORACION:
Padre santo, es mi anhelo caminar en santidad, pues sé que tú deseas que seamos santos así como tú eres santo. Te rindo mi vida y te ruego que tu Santo Espíritu me de las fuerzas para lograrlo. En el nombre de Jesús, Amén.