Dios te habla
Mayo 2021
DLMMJVS
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031 

 
¿Estás utilizando tus talentos? Enviar esta meditación

1 Corintios 12:4-11
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”


Cada creyente tiene grandes riquezas en su interior. Dios, por medio de su Santo Espíritu, ha puesto allí un tesoro de dones y talentos especialmente diseñados con el fin de ser usados para llevar a cabo sus propósitos en nuestras vidas. Pero estas riquezas carecen de todo valor mientras permanezcan ocultas e inactivas. Dios te ha capacitado para que puedas hacer cosas muy especiales en este mundo con las cuales glorificar su nombre. Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Es decir, el Señor ha preparado las circunstancias en tu camino para darte la oportunidad de hacer “buenas obras” usando tus dones y talentos.

En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), Jesús cuenta de un hombre que antes de salir a un largo viaje encomendó sus bienes a sus siervos. “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad.” Los dos primeros invirtieron y multiplicaron sus talentos, pero el otro lo escondió y no produjo absolutamente nada. Al regresar de su viaje, el señor le dijo a cada uno de los dos primeros: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Sin embargo, al que no hizo nada con su talento le dijo: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Dios nunca te va a exigir que hagas algo para lo cual él no te ha capacitado, pero sí espera que hagas algo con los talentos que él te ha dado. Para el Señor es muy importante que te esfuerces invirtiendo tus dones y talentos. De esta manera serás capaz de hacer cada vez más cosas con ellos, mientras que si no los usas con el tiempo los perderás, “porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”

El enemigo quiere devaluar tu tesoro, haciéndote creer que debes mantenerlo guardado en lugar de usarlo para la gloria de Dios. ¡No le prestes atención! Aprovecha cada oportunidad que se te presente en tu vida para compartir tus riquezas con el mundo. Inviértelas sin temor. Úsalas con libertad, haciéndolo siempre para agradar al Señor. Mientras más las uses más crecerá tu tesoro. Cuando lo hagas, tu vida será una bendición para los demás y tú vivirás una vida de victoria, esperanza y propósito.

No permitas que las adversidades y dificultades de la vida o el temor a fallar te impidan utilizar esos talentos y habilidades para hacer una diferencia en la vida de los que se mueven a tu alrededor. Tú debes usar tus dones para enriquecer la vida de aquellos que te rodean día tras día. Compártelos con tus seres queridos, con tus compañeros de trabajo, tus amistades, tus vecinos. Usa esos talentos que Dios te ha dado para crear un legado de fe y esperanza que bendecirá a tu familia por generaciones y generaciones.

ORACION:
Padre santo, gracias por depositar en mí esos dones y talentos que yo tengo. Ayúdame a reconocerlos y a encontrar una manera de utilizarlos para honrar y glorificar tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.