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¿Andas tú en Cristo por fe? Enviar esta meditación

Colosenses 2:6-7
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”


Este pasaje nos enseña lo que significa “andar en Cristo por fe.” Aquí el apóstol Pablo dice que, así como recibimos a Cristo por fe, también debemos andar en él por fe. En otras palabras, aceptar a Jesucristo como Salvador es el primer paso. Este es un acto de fe. De ahí en adelante el creyente debe caminar, o sea debe vivir por fe, reconociendo a Jesucristo no sólo como Salvador sino como Señor de su vida, tratando de agradarle en todo lo que hace. Este es un área de nuestras vidas en que batallamos muchas veces. Decimos que confiamos en Dios, pero con frecuencia luchamos con nuestra incapacidad de caminar firmemente en fe.

Al comienzo de esta carta Pablo les dice a los colosenses: “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.” (Colosenses 1:10). Es necesario que lleguemos a conocer a Cristo íntimamente si queremos andar “como es digno del Señor.” Para ello debemos buscar su rostro en oración diariamente, meditar en sus palabras escritas en la Biblia, y aplicarlas a nuestras vidas.

Hay dos razones principales por las que podemos someternos confiadamente al señorío de Cristo. Estas son:

1. Por quien él es.
Jesucristo es Dios. Así lo declaró él en Juan 10:30: "Yo y el Padre uno somos." Y en Juan 14:6-7 le dijo a Tomás cuando este mostró dudas acerca del camino que tenían por delante: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto." No hay nada imposible para Dios, declara Lucas 1:37. Cuando llegamos a conocer íntimamente al Señor, nuestra fe aumenta y entonces se pone de manifiesto el poder de Dios.

2. Por lo que él ha hecho.
El apóstol Juan trató de expresar con palabras el increíble amor de Dios al entregar a su Hijo para que sufriera la horrible muerte en la cruz para salvar a un mundo que le había humillado y despreciado. Dice Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Cuando Cristo fue crucificado en la cruz del Calvario pagó con su vida la deuda que teníamos nosotros producto de nuestros pecados y abrió las puertas del cielo para todos aquellos que en él creen. Debemos creer esto de todo corazón, sin dudar.

La Biblia nos muestra un ejemplo de la importancia de no dudar. Pedro pudo caminar sobre las aguas mientras tuvo su mirada fija en Jesús. “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mateo 14:28-31). Eso es exactamente lo que nos pasa a nosotros en muchas ocasiones: nuestra fe flaquea y dudamos. Entonces nos perdemos muchas bendiciones.

Por eso el apóstol Santiago nos advierte en su epístola: “Pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.” (Santiago 16:6-7). Si pedimos con fe, creyendo de todo corazón que Dios nos escucha y que él puede contestar nuestra oración, entonces vamos a recibir. Así le afirmó Jesús a sus discípulos: “De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21:21-22).

Dios es fiel para cumplir todas sus promesas. Su poder y su sabiduría no tienen límites. Su amor por ti va más allá de cualquier medida. Créelo de todo corazón y vive cada día confiando y no dudando.

ORACION:
Padre santo, confieso que no he tenido suficiente fe para caminar en este mundo. Por favor, ayúdame a caminar contigo por fe sin dudar jamás que tú estarás conmigo siempre hasta el fin del mundo como has prometido. En el nombre de Jesús, Amén.