Diciembre 2018
DLMMJVS
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031 

 
¿Sabes como entrar al cielo? Enviar esta meditación

Romanos 6:23
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”


Siempre hemos oído decir que para ir al cielo debemos portarnos bien, hacer obras de caridad, no decir mentiras, etc. Sin embargo la Biblia dice en Efesios 2:8, 9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." O sea, nuestra entrada al cielo no depende de las buenas obras que hagamos. Por mucho que tratemos, debido a nuestra naturaleza pecaminosa, nosotros no somos capaces de hacer nada para ganarnos el cielo. El cielo es un regalo de Dios. Eso es lo que quiere decir en el pasaje de hoy “dádiva de Dios.” Y Efesios 2:9 dice: “No por obras, para que nadie se gloríe.” Imagínate, si la salvación fuera por obras podríamos preguntarnos: ¿Cuántas obras buenas tengo que hacer? Quizás mucha gente pensaría que ya hizo suficientes y no necesita hacer más. Otros se concentrarían en hacer la mayor cantidad de obras buenas. En fin, habría una enorme confusión. Por eso Dios ha establecido reglas y la Biblia es muy clara en cuanto a lo que hay que hacer para tener acceso al cielo.

Para entender bien el plan de salvación de Dios tenemos que remontarnos al principio de la creación. Cuando Adán y Eva pecaron desobedeciendo la orden que Dios les había dado y comieron del árbol de la ciencia del bien y el mal, la consecuencia fue que ambos murieron, no físicamente sino espiritualmente, pues Dios los echó del paraíso. Esto es muerte espiritual: Separación del hombre de Dios. Antes del pecado de desobediencia Adán y Eva tenían una linda relación con el Señor, conversaban con él a diario, recibían todo tipo de bendiciones y vivían felices. Su pecado los separó de Dios y se perdieron del favor de Dios. Ahora bien, nosotros tenemos que entender que por ese pecado original todos nosotros somos considerados pecadores y por lo tanto condenados a muerte. La Biblia dice en Romanos 5:12: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Esto quiere decir que “la muerte” (es decir la separación del ser humano de Dios) ha pasado a través de muchas generaciones a “todos los hombres” como consecuencia del pecado original. Por esa razón fuimos destituidos de la bendición de morar junto a Dios que originalmente él había dado al ser humano. Así dice Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” O sea estamos condenados a pasar la eternidad en el infierno, separados del Señor.

Es aquí donde se presenta ante Dios un dilema entre su perfecta justicia y su infinito amor por la humanidad. Desde un principio él había declarado que “la paga del pecado es muerte”, y tenía que cumplir su palabra. En el Antiguo Testamento era necesario sacrificar un cordero para expiación de los pecados. Por eso Dios decidió enviar a su Hijo Jesucristo para que él muriera en la cruz del Calvario y pagara la deuda que nosotros debíamos pagar. Así dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

La deuda de nuestros pecados fue saldada por la muerte de Jesús en la cruz y su resurrección de los muertos al tercer día. Este fue el medio que Dios propició para darnos la entrada al cielo. Todo lo que era necesario hacer por nuestra salvación fue hecho. Y ahora, ¿qué debo hacer yo para entrar al cielo cuando muera? La Biblia dice lo siguiente: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” (Romanos 10:9-10).

¿Has entendido esto? ¿Te gustaría entonces tener la seguridad de que vas a pasar la eternidad en el cielo junto al Señor? Si de corazón has creído lo que dice la Biblia, y aun no lo has hecho, sólo tienes que hacer una oración confesando tus pecados y aceptando el sacrificio de Cristo en la cruz. Entonces serás salvo.

ORACION:
Dios de amor y misericordia, te doy gracias por tu plan de salvación para la humanidad. Yo confieso ante ti que soy pecador y te pido que perdones mis pecados. Señor Jesús, yo te abro mi corazón para que tú entres en él y mores en mí para siempre. Amén.